3 de junio 2011 - 00:00

‘‘Las FF.AA. ya no son un factor de desestabilización’’

Jaime Thorne, ministro de Defensa de Perú, destacó los esfuerzos del Gobierno de Alan García en la lucha contra el narcotráfico. «EE.UU. nos asiste con tecnología para inteligencia», dijo a Ámbito Financiero.
Jaime Thorne, ministro de Defensa de Perú, destacó los esfuerzos del Gobierno de Alan García en la lucha contra el narcotráfico. «EE.UU. nos asiste con tecnología para inteligencia», dijo a Ámbito Financiero.
«Debemos evitar que por causa de los recursos naturales se llegue a conflictos dentro de Sudamérica», fue una de las frases más contundentes del discurso que Jaime Thorne, ministro de Defensa de Perú, pronunció en el reciente seminario de la Unasur. A diferencia de otros Estados integrantes del organismo, cuyos ministros hicieron hincapié en las amenazas extrarregionales, Thorne definió que la posición estratégica de Lima se funda en la «igualdad soberana de los Estados», en que «nuestros intereses vitales deben centrarse en el libre ejercicio de la soberanía» y en «la defensa de la integridad territorial». ¿Se refería a problemas con los vecinos o a cuestiones internas? Una larga charla, en exclusiva con Ámbito Financiero, permitió conocer mejor el momento -estratégico, frente a las elecciones presidenciales de este domingo- que hoy vive Perú. A continuación, los tramos más salientes de la conversación.

Periodista: ¿Cómo es la situación actual y cómo son percibidas las Fuerzas Armadas de su país?

Jaime Thorne: Todavía no llega a asentarse la autoridad civil sobre las FF.AA. Pero, a diferencia del pasado, cuando podían ser ellas un factor de desestabilización, ahora no lo son. En cuanto a imagen, se va disipando esa percepción de corrupción y de debilidad moral que la gente le atribuyó en la década de los 90.

P.: Una gran preocupación para la región es el narcotráfico. ¿Cómo encara Perú el tema, sobre todo cuando algunas proyecciones dicen que el año próximo pasará a ser el primer productor mundial de coca?

J.T.: Además de la corrupción que conlleva el tema del narcotráfico, lo que preocupa son los frentes que se van abriendo. En las tierras del VRAE (valle de los ríos Apurimac y Ene, ubicado en la selva alta y conformado por los departamentos de Ayacucho, Cusco y Junín), de las más productivas del país, ahora siembran coca bajo la protección de Sendero Luminoso. En esa zona, aunque el narcoterrorismo viene logrando la cooperación directa o indirecta de las autoridades, lo que dificulta la tarea, hemos podido avanzar con la reducción del área de influencia de ellos, obligándolos a concentrarse en 5.000 km2, cuando antes abarcaban 34.000 km2. Tenemos otro frente, preocupante, en Loreto (al norte, en la Amazonía) y la zona del Putumayo, con probable participación de las FARC colombianas. Aunque no tenemos fronteras con Colombia, el éxito en el combate a ese flagelo colombiano empuja a los narcos hacia Perú.

P.: ¿Qué tipo de cooperación internacional reciben para combatir a los narcos?

J.T.: El Gobierno de EE.UU. sugirió, ante todo, que integráramos los servicios de inteligencia de la Policía junto con los de las FF.AA. Eso fue un avance. El combate al narcotráfico es una suma de inteligencia y de gestión, porque hay que revertir esa sustitución de roles que aprovecha el narcotráfico en zonas difíciles, donde hay ausencia del Estado. Washington nos asiste con tecnología para inteligencia.

P.: ¿Esto no dispone mal a Ecuador, que en 2008 se quitó de encima la base norteamericana de Manta?

J.T.: Con Ecuador tenemos una muy buena relación manejada de manera excelente por Alan García. Hace pocos días, en Quito, cuando fuimos con el presidente a ratificar el acuerdo de límites, el presidente (Rafael) Correa fue claro: la amistad con Perú es tan sólida que supera los intereses o diferencias de pensamiento político. Durante el Gobierno de García se incrementó en diez veces el volumen de la balanza comercial. La frontera binacional, hasta hace poco problemática, ahora cuenta con 40.000 hectáreas «mejoradas» con irrigación. También desmilitarizamos la frontera norte.

P.: ¿Existe la posibilidad de que EE.UU. acuerde con ustedes la instalación de una base militar sobre el Pacífico peruano, en reemplazo de la de Manta?

J.T.: Es un tema geopolíticamente inviable.

P.: ¿Cómo interpreta lo de las protestas aymaras contra las mineras en la zona de Puno, que acaban de ser «levantadas» provisoriamente hasta después de las elecciones?

J.T.: Esas protestas, coyunturales, tenían evidentes propósitos electorales.

P.: ¿Qué cambios podría introducir tanto un eventual Gobierno de Keiko Fujimori como uno de Ollanta Humala en la política de defensa peruana?

J.T.: La candidata Keiko Fujimori, apenas cambiaría, quizás, el destino de los gastos de defensa, en los que la administración de García buscó priorizar el aumento de la capacidad de transporte y movilización para casos de desastres, y la compra de aviones para instrucción. Ollanta Humala es otro cantar: no olvidemos que las FF.AA. todavía tienen una cierta renuencia a la autoridad civil y que Humala proviene del nacionalismo militar.

Entrevista de Carolina Barros

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