12 de octubre 2011 - 00:00

Las protestas no afectan (aún) al mercado

Las protestas no afectan (aún) al mercado
Desde diciembre del año pasado el mundo vive un movimiento más o menos globalizado de protestas (unos por la falta de trabajo, otros por la suba de precios, por la represión política, por la desigualdad económica, por la pérdida de privilegios, porque sí, etc.) que arranca con la primavera árabe, pasa por los indignados, las turbas de Londres, las manifestaciones de Shanghái, los estudiantes chilenos, llegando al más reciente Ocupen Wall Street. Lo que tienen en común estas protestas es la tendencia a apropiarse de los espacios públicos, una conducción relativamente descentralizada, la idea de que los jóvenes y la clase media están pagando por una crisis en la cual no tuvieron nada que ver (olvidando que votaron a los políticos y que la crisis surge por los déficits incurridos para financiar los estados de bienestar en los que fueron los principales beneficiarios) y finalmente la ilusión de sentirse los herederos de los movimientos juveniles de 1967-68. Pero las diferencias con aquellos movimientos son muy grandes: ideológicamente, los movimientos de los 60 tenían un basamento marxista o anarquista, mientras que los de hoy piden respuestas keynesianas para sus problemas (a pesar de que fueron las políticas keynesianas las que los causaron). Políticamente, los protestantes de los 60 se incorporaron de a poco al sistema (girando a la derecha), mientras las protestas actuales dispararon contramovimientos con el Tea Party, los euroescépticos y el fortalecimiento de los partidos más conservadores en los países noreuroperos (que no están dispuestos -es el caso eslovaco- a financiar los excesos de los países mediterráneos). Económicamente, mientras el mundo había crecido más del 17,6% en los cinco años anteriores a 1968 y continuó creciendo un 16,5% en los cinco posteriores, hoy venimos de (estamos en) una crisis en la que el PBI per cápita mundial apenas aumentó un 6,5% desde 2007, lo que sugiere que las protestas pueden continuar por muchos años, por lo que tal vez sea bueno prestarles algo de atención. Claro que esto no es lo que está haciendo el mercado, donde el Dow retrocedió ayer un 0,15% al cerrar en 11.416,3 puntos, en la segunda jornada más calma de las últimas tres semanas.

Dejá tu comentario