12 de abril 2016 - 00:00

Las publicaciones de arte recuperan el tiempo perdido

Los libros editados por  Adriana Hidalgo,  Mansalva,  Kültur Büro Buenos Aires y  Ediciones Larivière son sólo algunos de los que últimamente se han multiplicado.
Los libros editados por Adriana Hidalgo, Mansalva, Kültur Büro Buenos Aires y Ediciones Larivière son sólo algunos de los que últimamente se han multiplicado.
Las publicaciones de arte en la Argentina estuvieron signadas por un notable retraso. La estrechez financiera del mercado del arte impuso durante mucho tiempo el rigor de un límite sorteado tan sólo por algunos museos, la Fundación Proa, unas pocas galerías como Jorge Mara, Vasari y Alberto Sendrós y, desde luego, unos pocos artistas adinerados. En este entramado social se destaca el Malba, un museo que, desde su fundación, hace 15 años, puso especial énfasis en las publicaciones y, sobre todo, en las de artistas argentinos como De la Vega, Grippo, Ferrari, Kuitca, Berni o Annemarie Heinrich.

Hace 20 años se contaban con los dedos de una mano los artistas que tenían un libro. Sin embargo, a pesar de los vaivenes financieros, el panorama cambió de repente: el ritmo de las publicaciones se aceleró. Por un lado, cuenta la presión que ejerce la demanda internacional en la sociedad global. Los artistas que circulan por el mundo con sus libros bajo el brazo llevan una clave del éxito, un disparador de posibilidades. Pero por otro lado, también cuenta el buen uso de la Ley de Mecenazgo del Gobierno porteño y otras variadas cuestiones. Un buen ejemplo es el presupuesto ampliado del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, donde muestras como la de Marina De Caro, Eduardo Costa y otros artistas, están acompañadas por libros importantes. Además, el aporte de los patrocinantes privados crece en la misma medida que aumenta el interés de la gente que concurre a ver arte y el número de los coleccionistas. Así, si bien el Fondo Nacional de las Artes perdió un liderazgo que debería recobrar, el Museo Nacional de Bellas Artes tiene hoy el catálogo que nunca tuvo; la muestra de Marcelo Pombo en el Museo Colección Fortabat se presentó con un libro exhaustivo, y la publicación que acompaña la muestra actual de Miguel Rosthschild en Ruth Benzacar transporta a las páginas las sensaciones que provocan las obras.

Los libros y catálogos de excelencia se han multiplicado, fenómeno de expansión al que, sin embargo, no se plegaron las grandes editoriales de novelas y ensayos. En este contexto se destacan las tres argentinas, Ediciones Larivière, Mansalva y Adriana Hidalgo, emprendimientos a los que se suma el Kültur Büro Buenos Aires, con la intención de integrar los artistas locales al circuito internacional.

Larivière fue agregando una serie creciente de fotógrafos a sus elegantes títulos dedicados a estancias, jardines y arquitectura. Marcos Zimmermann y Facundo de Zuviría fueron los primeros. Luego se sumaron los artistas Marcos López, Manuel Esnoz, Jacques Bedel, Sara Facio, Oscar Pintor, Esteban Pastorino, Annemarie Heinrich, Makarius, Martín Weber, Juan Travnik, Duilio Pierri, Ananké Asseff y, entre otros, los exhaustivos libros de Claudia Caraballo sobre el arte de las Pampas.

Por su parte, Mansalva publicó textos de los artistas y escritores Dani Umpi, Ruy Krieger, Tracey Emin, Kacero, Roberto Jacoby y un libro antológico que reúne toda la obra de Benito Laren. María Gainza abrió un nuevo capítulo con "El nervio óptico", texto erudito y a la vez atrapante de una crítica de arte que relata sus ideas y sus imperdibles andanzas. La editorial Adriana Hidalgo mantiene desde hace años la presencia firme del arte. La extensa colección dedicada a las artes visuales, Los sentidos, incluye publicaciones de lectura obligada como "La Post producción" o "Estética relacional" del francés Nicolás Burriaud. Varios artistas tuvieron su primer libro en esta editorial que en estos días acaba de sumar "Aisenberg" a las publicaciones de Ernesto Ballesteros, Graciela Hasper, Kacero, Beto de Volder, Sebastián Gordín, Marcelo Pombo y Pablo Siquier.  

"Aisenberg" descubre a una gran artista, Diana Aisenberg, que se desplaza por el cielo y la tierra. El teórico Roberto Amigo emprende un paseo por los temas que trabaja y revela en el camino el sentido de las obras. Así indaga la influencia del contexto político y cultural, el mundo de las "Madonnas", la relación con la historia del arte y con la obra de Swedenborg, afinidad que la lleva a pintar la serie "Arquitectura del cielo". Luego, el texto del artista Santiago Villanueva y una entrevista de María Moreno completan el complejo universo de Aisenberg, autora a su vez de "Historias del Arte. Diccionario de Certezas e Intuiciones", un lúcido proyecto de investigación con varias publicaciones.

La última novedad de Adriana Hidalgo es el "libro álbum", un producto de la literatura juvenil que extendió su horizonte y escaló estatus en el mundo con su atrayente lenguaje visual. "Tres damas junto al mar", de Rhoda Levine con los sensibles dibujos de Edward Gorey, es un libro para leer, pero más que nada para ver, para admirar esa historia que se despliega como la línea del horizonte a través de las páginas.

Finalmente, los ensayos del italiano Giorgio Agamben, la francesa Anne Cauquelin y el holandés Rudy Kousbroek, por primera vez traducido al castellano, permiten ponerse al día con la cambiante teoría del arte.

El artista y operador cultural franco-suizo, Sigismond de Vajay, creador del Kültur Büro Buenos Aires, puso hace unos años en el candelero un tema insoslayable: la escasa o nula inserción de nuestros artistas en las publicaciones internacionales, como las populares de Taschen, de las cuales están sistemáticamente excluidos. El libro, "Of Bridges and Borders", curado y coordinado por De Vajay y editado por la suiza JRP|Ringer es la excepción. Allí figuran los artistas Carlos Amorales, Liam Gillick, Jorge Macchi, Matías Duville, Antoni Muntadas, Santiago Sierra, Guillermo Kuitca, Thomas Hirschhorn, Tomás Saraceno y el dúo Elmgreen & Dragset, entre otros extranjeros y locales. El sábado se presentaron en la Fundación Proa las recientes publicaciones, "Hogar" de Matias Duville y "Metal Landscape" de Mariana Sissia.

Un libro es siempre bienvenido, pero el de Duville documenta una obra específica y de difícil acceso que realizó el artista en medio de la llanura pampeana. Duville culminó la Beca Guggenheim con "Hogar", una obra cuya descripción oculta la dimensión poética y otras cuestiones que quedan a la vista en el libro. Se trata del plano de una casa desplegado en cemento sobre el campo, con la apariencia de los cimientos. Duville cuenta que los pastos crecen con el sol y la lluvia hasta ocultar la casa casi por completo; pero la sequía la descubre una y otra vez, de acuerdo a los ciclos de la naturaleza. El libro contiene ensayos de Santiago García Navarro y Rodrigo Moura.

"Mental Landscape"
, el primer libro monográfico de Mariana Sissia recorre su producción desde el año 2009 hasta la actualidad. El trabajo en grafito de Sissia dibuja un recorrido que va de la figuración con pretensiones narrativas a la abstracción sensible. "El dibujo es un ejercicio meditativo, la evidencia de un estado mental sostenido en el tiempo", sostiene la artista. El libro cuenta con un extenso texto de Nova Benway, curadora del Drawing Center de Nueva York. 

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