4 de enero 2012 - 00:00

Las sanciones de Occidente empiezan a dañar la economía

Las casas de cambio de Teherán volvieron a reflejar ayer la depreciación de la moneda iraní, el rial. Algunas incluso cerraron sus puertas en medio de la ansiedad compradora del público.
Las casas de cambio de Teherán volvieron a reflejar ayer la depreciación de la moneda iraní, el rial. Algunas incluso cerraron sus puertas en medio de la ansiedad compradora del público.
Teherán - Irán amenazó ayer con tomar medidas si Estados Unidos mueve uno de sus portaaviones hacia el Golfo Pérsico, en lo que constituyó su definición más agresiva tras semanas de tensiones y en momentos en que su economía comienza a sentir los efectos de las nuevas sanciones financieras internacionales.

El prospecto de sanciones contra el sector petrolero hizo que el rial iraní cayera ayer a un mínimo histórico. La moneda local ha perdido un 40% frente al dólar en el último mes.

Los iraníes formaron filas en los bancos y algunas casas de cambio cerraron sus puertas mientras la gente luchaba por comprar dólares para proteger sus ahorros ante la caída de la moneda local.

Los futuros del crudo Brent subieron ayer un 4,42% en Londres para cerrar a 112,13 dólares por barril debido a las noticias sobre una potencial amenaza al suministro en el Golfo Pérsico, así como a fuertes datos económicos de China.

La nueva amenaza de Teherán se da mientras las sanciones en su contra comienzan a tener un impacto sin precedentes en su economía. El país además afronta incertidumbre política de cara a los comicios legislativos de marzo, los primeros desde la polémica reelección del presidente Mahmud Ahmadineyad en 2009, que desató protestas en todo el país.

Los gobernantes de Irán detuvieron las protestas por la fuerza, pero desde entonces las revueltas han demostrado que los regímenes autoritarios de Medio Oriente son vulnerables a los disturbios callejeros.

En una señal de tensión política dentro de la élite antes de la votación, un tribunal decidió ayer encarcelar a la hija del poderoso expresidente Akbar Hashemi Rafsanyani y le prohibió desarrollar «propaganda contra el Estado».

Rafsanyani se puso del lado de los reformistas tras la votación de 2009. Su hija Faezeh Hashemi Rafsanyani fue a juicio el mes pasado bajo cargos de haber desarrollado una «campaña contra la élite gubernamental islámica», dijo la agencia de noticias ISNA.

Irán dijo el lunes que probó con éxito dos misiles de largo alcance durante su ejercicio naval, un despliegue de fuerza militar ante la creciente presión de Occidente sobre su programa nuclear.

La República Islámica niega las acusaciones de que está intentando construir bombas atómicas en secreto y argumenta que lo que necesita es tecnología nuclear para generar electricidad.

Washington e Israel no han descartado una acción militar contra Irán si la diplomacia no logra resolver la disputa.

El presidente estadounidense, Barack Obama, convirtió el sábado en ley nuevas sanciones contra Irán, intensificando la presión mediante la adición de penalidades contra instituciones financieras que tienen tratos con el Banco Central iraní.

Incluso China, el máximo socio comercial de Teherán y que se ha negado a respaldar nuevas sanciones globales, está demandando descuentos para comprar crudo iraní mientras las opciones de Irán en el mercado se achican.

Pekín ha recortado sus importaciones de petróleo iraní a algo más de la mitad, reemplazándolo por crudo proveniente de Rusia y Vietnam.

Irán ha respondido al endurecimiento de las medidas en su contra con una retórica beligerante, causando temor en los mercados petroleros cuando anunció el mes pasado que podría impedir la navegación a través del estrecho de Ormuz, por donde pasa el 40% del petróleo comercializado en el mundo, si nuevas sanciones detienen sus exportaciones de crudo.

Irán completó el lunes diez días de ejercicios navales en el Golfo Pérsico. La Quinta Flota de Estados Unidos, con sede en Bahréin, dijo que no permitiría que el envío de crudo por el estrecho sea interrumpido.

Expertos dudan de que planee un acto de guerra -ya que la Marina estadounidense es abrumadoramente más poderosa que las fuerzas iraníes en el mar-, pero la República Islámica se está quedando sin margen de maniobra diplomática para evitar un enfrentamiento.

«Creo que deberíamos estar muy preocupados porque la diplomacia que debe acompañar a este aumento de la tensión parece faltar en ambos lados», dijo Richard Dalton, exembajador británico en Irán y miembro asociado del centro de estudios Chatham House.

Agencia Reuters

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