4 de agosto 2015 - 00:00

Las voces compensaron puesta estática y naif

Gustavo López Manzitti volvió a encarnar al héroe romántico de Goethe y Massenet en la nueva versión de “Werther” de Buenos Aires Lírica en el teatro Avenida.
Gustavo López Manzitti volvió a encarnar al héroe romántico de Goethe y Massenet en la nueva versión de “Werther” de Buenos Aires Lírica en el teatro Avenida.
"Werther", ópera en cuatro actos. Música: J. Massenet. Libreto: E. Blau, P. Milliet y G. Hartmann basado en la novela de Goethe. Puesta en escena: C. Manich. Coro de Niños Petites Coeurs (Dir.: R. Bravo). Coro Buenos Aires Lírica (Dir.: J. Casasbellas). Orquesta Buenos Aires Lírica. Dir. musical: P. P. Prudencio (Buenos Aires Lírica, Teatro Avenida, 2 de agosto).

Por segunda vez en su historia, la asociación Buenos Aires Lírica apuesta al clásico del repertorio francés y de su autor, Jules Massenet: "Werther", que sube a escena ahora con el mismo protagonista de aquella vez (2004), Gustavo López Manzitti, en reemplazo del originalmente anunciado Darío Schmunck.

Crystal Manich, la directora de escena estadounidense que ya realizó para la institución las puestas de "Madama Butterfly" (2010) y "Adriana Lecouvreur" (2014), no consigue dar a la obra más que una gran prolijidad visual (la escenografía de Noelia González Svoboda, el vestuario de Lucía Marmorek y la iluminación de Rubén Conde son impecables y acordes con la estética elegida) pero rayana en lo "naïf", con abundancia de tonos pastel en los dos primeros actos.

El estatismo general, la falta de ideas y la rusticidad en la marcación actoral de todo el elenco (con algunos personajes rayanos en la caricatura) dan como resultado una propuesta escénica sin relieve ni matices, rica en obviedades y pobre en sutilezas.

Todo esto se traslada a un elenco que parece vagar por el escenario librado a su suerte y a su propio oficio, y si bien todos mantienen un nivel de excelencia vocal, nada en sus performances es capaz de conmover. López Manzitti sortea con gran altura las exigencias del protagónico, Florencia Machado se esfuerza por dar convicción y verdad a su Charlotte, Laura Sangiorgio otorga frescura y canto cristalino a su Sophie, Norberto Marcos (Albert) muestra aplomo y convicción, Cristian De Marco cumple como Le Bailli y Sergio Vittadini y Sebastián Angulegui suenan excelentes como Schmidt y Johann; Juan Feico (Brühlmann) y Gabriela Kreig (KTMtchen) son adecuados en sus breves intervenciones.

En el podio, Pedro Pablo Prudencio concierta con sabiduría y otorga un buen balance entre foso y escena al frente de una orquesta con altibajos. El coro de niños Petites Coeurs dirigido por Rosana Bravo fue una auténtica delicia y las integrantes del coro de la institución preparado por Juan Casasbellas lo complementaron bien.

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