28 de junio 2011 - 00:00

Lavado: la Argentina zafó hasta octubre (pero hubo duro reto)

El GAFI emitió ayer el comunicado final de la cumbre en México. Hubo un párrafo especial para la Argentina, con reconocimiento y, a la vez, cuestionamiento a las deficiencias en el control al lavado de dinero.
El GAFI emitió ayer el comunicado final de la cumbre en México. Hubo un párrafo especial para la Argentina, con reconocimiento y, a la vez, cuestionamiento a las deficiencias en el control al lavado de dinero.
La Argentina quedó pendiendo de un hilo tras el comunicado final del GAFI que se conoció ayer. Es cierto que el país no fue incluido en ninguna categoría especial en la que no estuviera hasta ahora: seguirá con observación continua de sus progresos en materia de mejora de controles al lavado como lo viene estando desde la última reunión del GAFI donde se intimó a llevar adelante reformas. Y hay un nuevo ultimátum: antes de octubre deberá mejorar sus controles y avanzar con una ley contra el financiamiento al terrorismo. De lo contrario, habrá una segura condena.

Es cierto que el organismo felicitó por el avance logrado con la nueva ley antilavado, pero el reto por las deficiencias detectadas fue mayúsculo. No alcanzó, de todas formas, para incluir a la Argentina dentro de la lista de países sobre los que se recomienda supervisar cada transferencia de fondos al exterior, una medida que resultaría letal para la economía. El Gobierno zafó esta vez, pero a costa de haber quedado en supervisión junto a un grupo de países que no pueden definirse como los más avanzados en el mundo financiero.

Julio Alak no lo vio así: «El GAFI reconoció el importante esfuerzo en la mejora del sistema antilavado de dinero, y el organismo no aplicó ningún tipo de sanción al país». Esto es cierto, pero el reto que se incluyó también por la demora en continuar con reformas imprescindibles fue más fuerte que ese halago.

En los informes que se conocieron ayer, la Argentina aparece especialmente mencionada en dos ocasiones. Dentro de la declaración final se le dedica un párrafo después de Grecia, con la diferencia de que para el país europeo se incluyeron sólo felicitaciones por los progresos en el combate al lavado y el alta final de supervisión continua del organismo, una situación en la que la Argentina seguirá.

En ese pronunciamiento se reconocen los esfuerzos legislativos que apuntan a criminalizar el lavado de dinero. «Basado en el análisis inicial de la reciente reforma legal, el GAFI expresa algunas preocupaciones sobre algunos defectos que aún existen en la criminalización del lavado de dinero, por lo que serán necesarias futuras aclaraciones», dice ese comunicado.

Hay un tema en todas las referencias del GAFI a la Argentina que parece definitorio: la falta de precisiones en la legislación argentina sobre el combate al financiamiento al terrorismo. Fue un tema al que le escapó Néstor Kirchner en la reforma que hizo el Congreso en 2007 de la ley de lavado y que ahora no fue siquiera mencionado en la nueva norma.

En el informe se aclara que el GAFI espera «sustanciales» progresos para octubre de este año, especialmente en esa materia sobre el control de los fondos que terminan en manos de asociaciones terroristas, una pesadilla que el Gobierno no quiere enfrentar porque lo obligará, en primer lugar, a definir qué es terrorismo y catalogar a grupos militantes que podrían quedar confundidos en esa nomenclatura.

Se le reclamará en ese momento políticas más duras en cuanto al congelamiento de fondos sospechosos y la eliminación de todas las deficiencias legales en torno al control del lavado.

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