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Lavandera, también, riguroso director
Obras de Mozart (Alvear Palace Hotel).
El elegante salón Versailles del Alvear Palace Hotel es el inmejorable marco para este ciclo de conciertos de la Semana Musical Llao Llao en Buenos Aires, en adhesión al Bicentenario.
El último de esta primera parte de la temporada tuvo como protagonistas a Horacio Lavandera y la Orquesta Estación Buenos Aires. El reconocido Lavandera, asumió por primera vez la doble condición de pianista 0y director del organismo. De este modo, Lavandera pasa a engrosar la larga lista de instrumentistas internacionales que actúan en los dos roles.
Consagrado en su totalidad a Mozart (el concierto anterior, también a cargo de la joven Orquesta Estación de Buenos Aires, había sido dedicado a Beethoven), se oyó el Concierto para piano y orquesta N° 9, K. 271, en mi bemol Mayor, llamado «Jenamy» (1777) en la primera parte y el Concierto para piano y orquesta N° 11, K. 413 en Fa Mayor, en la segunda, ambos en sus clásicos tres movimientos estructurales. Obras del Mozart joven, en la que ya se pueden apreciar algunos signos de su incipiente genialidad, y algunas innovaciones estructurales.
Horacio Lavandera es dueño de una extremada musicalidad que se adecua perfectamente al lenguaje mozartiano. Su levedad en el toque y su innato refinamiento en el respeto estilístico y en el fraseo se pusieron de manifiesto en las partes solistas de los dos conciertos abordados. A ello se sumó en esta ocasión una rigurosidad severa en la dirección de la orquesta, conformada por unos quince músicos de gran calidad, con Rafael Gíntoli como concertino.
La conjunción de la orquesta, de un sonido camarístico adecuado a las características de la sala y del repertorio, y la puntilloso y técnicamente superior piano solista, hicieron de la edición de este compendio Mozart una noche de exquisita muestra de música, donde expresividad y rigor instrumental condujeron a los intérpretes al mejor puerto.

