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Le dicen “Cuqui”, se cree Bruce Willis
Lacalle, quien aplicó en su gestión políticas liberales como las practicadas en la época en la región, propone la derogación de algunos impuestos, un control del gasto más eficiente y una mejora en la seguridad pública, el tema que más han cuestionado los partidos de oposición.
Nieto del último gran caudillo del partido, Luis Alberto de Herrera, comenzó muy joven su carrera política a su lado, ganó escaños de diputado y senador, para llegar a la presidencia en 1990 a los 48 años. Padre de tres hijos, uno de los cuales es actualmente diputado, al finalizar su mandato en 1995 continuó al frente de uno de los principales sectores de su partido, el herrerismo. «La vida política mía no va a cesar nunca», dijo en una entrevista reciente con el diario El Observador.
Como hizo anteriormente, el canoso dirigente intentará volver al Gobierno. En 2004 perdió las primarias del partido ante su actual candidato a vicepresidente, Jorge Larrañaga, luego derrotado en las elecciones presidenciales por el actual mandatario, el socialista Tabaré Vázquez. Asimismo, había terminado en el tercer lugar en los comicios de 1999, en una de las peores votaciones del PN.
«Bruce Willis, mi gran amigo. Cada vez que veo las películas digo: Vos y yo somos los que servimos para esto», dijo Lacalle.
El presidenciable expuso en la campaña electoral su carácter de ex mandatario que se sobrepone a las adversidades y la experiencia de haber estado al frente del país. Además, durante el Gobierno de la izquierda y mientras su sector político estuvo en la oposición, Lacalle dedicó buena parte de su tiempo a recorrer el interior del país.
Si bien el Gobierno de Lacalle fue calificado de exitoso por algunos analistas debido a un contexto internacional favorable, los cuestionamientos que recibió por irregularidades y los posteriores procesamientos en la Justicia de algunos de sus colaboradores marcaron su gestión.
Un ex ministro de Economía -que también ocupó la presidencia del Banco Central- fue condenado junto a un asesor de Lacalle por abuso de funciones en torno a la venta de un banco a un grupo extranjero. La Justicia también procesó a otros funcionarios de su administración por irregularidades en una licitación. Las denuncias de corrupción llegaron a involucrar a la esposa del ex presidente e incluso algunos integrantes del propio PN le pidieron explicaciones a Lacalle sobre un presunto enriquecimiento ilícito del ex mandatario.
El de Lacalle «fue un Gobierno relativamente exitoso porque las condiciones internacionales eran favorables. Terminada su presidencia surgieron denuncias de corrupción que dejaron un manto de sospecha muy grande. Eso lo acompañó y desprestigió», dijo el analista Juan Carlos Doyenart.
«Muchos pensaron que era un candidato que no podría volver, que había perdido todo su potencial y sin embargo, resurge como el Ave Fénix de entre las cenizas», agregó.
Agencia Reuters

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