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Llega el nuevo enviado de Lula
Luiz Inácio Lula da Silva
Con un trámite relámpago -Jorge Taiana lo confirmó en el mismo día de la presentación de sus cartas credenciales-, la administración Kirchner busca ratificar la alianza estratégica entre el país y Brasil. Más allá de los habituales chisporroteos por asimetrías económicas y de cierta tensión actual en el área de Defensa por cuestiones de cartel entre Nilda Garré y el brasileño Nelson Jobim, el vínculo bilateral fluye en carriles normales. Lo de Garré podría escalar dificultando la marcha de la integración militar, que para el presidente Lula y para Jobim sí es estratégica. La jefa castrense desairó a su par brasileño -no hubo ni una llamada telefónica-, quien pasó casi 8 horas en Buenos Aires (encabezó un desayuno de trabajo en el CARI y dio una exposición académica en el Círculo de Oficiales de las Fuerzas Armadas). Demasiada indiferencia, sin contar que arribó al país en un jet Legacy Embraer de la Fuerza Aérea brasileña y que la aeronave se estacionó en la plataforma militar del aeroparque metropolitano a metros del T-01.
El embajador Mauro Vieira (saliente) se reunió ayer por la tarde con Taiana y le presentó la solicitud de Itamaraty para que la representación en la Argentina sea desempeñada por Cordeiro. Oriundo de Curitiba, Cordeiro participó de manera activa en la operación de resguardo del derrocado presidente hondureño Manuel Zelaya y su esposa. Luego de casi tres meses en exilio, Zelaya y otros funcionarios regresaron a Honduras en secreto y se refugiaron en la Embajada de Brasil en Tegucigalpa. La gestión -autorizada por el canciller Celso Amorim- estuvo a cargo de Cordeiro, quien ocupaba el puesto de encargado de negocios.


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