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Llegó el desalojo a militares de EE.UU.
El embajador Wayne y el general Spears, en el acto de colocación de una placa horas antes de enterarse del desalojo de personal militar estadounidense que ocupa oficinas en el Ministerio de Defensa.
Este contingente forma parte del programa de intercambio y cooperación militar que se desplegó en el país en la década del sesenta. Disponen de una oficina en el piso 13 del Ministerio de Defensa y además dos enlaces, uno en la Armada y otro en el edificio Cóndor de la Fuerza Aérea.
El Grupo Militar constituye -junto con otros programas específicos- uno de los motores del intercambio profesional de las tres Fuerzas Armadas, coopera en el perfeccionamiento técnico, brinda asesoramiento para la adquisición de equipos militares de origen estadounidense, modernización de doctrinas de guerra, y contribuye a mejorar el entrenamiento combinado. Mientras Cristina de Kirchner coincidía en la Cumbre de Líderes Progresistas que tuvo lugar en Viña del Mar, Chile, con la posición adoptada por el vicepresidente Joseph Biden, para encontrar soluciones a la crisis global, un enviado del Comando Sur
del Ejército norteamericano confirmaba en Buenos Aires la decisión irrevocable de la administración Kirchner de tomar distancia de la influencia militar estadounidense. Dos actitudes que parecen sintetizar la bipolaridad del mensaje político del kirchnerismo dirigido al Gobierno de Obama.
El teniente general de la Fuerza Aérea estadounidense, Glenn F. Spears, subjefe del Comando Sur, estuvo de visita oficial en el país y comprobó el viernes último la magnitud de la decisión de Nilda Garré: en 45 días, contados a partir del 20 de marzo pasado, el coronel Passmore, titular del Grupo Militar, debe dejar libre de enseres, documentos y demás accesorios su oficina del piso 13 en el edificio Libertador. La nota oficial dirigida al agregado de Defensa de la embajada, coronel Douglas Lengenfelder, de quien depende Passmore, resume en dos carillas la serie de reformas estructurales y de personal que emprendió Garré durante su gestión; esos argumentos justifican la orden terminante del final del escrito: liberar las oficinas porque se requiere espacio para la planta local.
No es la primera vez que la ministra manifiesta desacuerdo con la presencia militar norteamericana en la región. En la VIII Cumbre de Ministros de Defensa del Hemisferio planteó su crítica al secretario de Defensa, Robert Gates, integrante del gabinete de Bush que continúa en el cargo, por la reinstalación de la IV Flota con responsabilidad en América Central y Sudamérica.
¿Será éste el primer paso hacia la ruptura del histórico lazo castrense? La duda, no menor, circula en gabinetes de análisis con un antecedente regional: Venezuela rompió el intercambio militar con los Estados Unidos en 2005. Hugo Chávez decidió terminar con el vínculo interfuerzas de más de 35 años a raíz de una serie de sospechas de espionaje y presiones adjudicadas a los uniformados norteamericanos que según sus propias declaraciones: «...Los mandan a hablar mal del presidente de Venezuela y de la superioridad militar venezolana». Hay otro interrogante que inquieta aún más: ¿habría incidido en el desalojo el currículum vitae del coronel Passmore, jefe del Grupo Militar? El oficial del Ejército llegó al país luego de haber prestado servicio como jefe del Grupo Militar en Caracas, Venezuela. También fue jefe de Estado Mayor en la misión de Kabul, Afganistán, encargado de organizar, equipar e instruir al Ejército afgano y asesor de inteligencia del ministro de Defensa de Kuwait durante la guerra de Irak.
El éxodo de los oficiales estadounidenses del Grupo Militar y su repliegue en la embajada a cargo de Earl Wayne generaron tensiones internas que, como manda la diplomacia, no se expresarán en lo inmediato ni mucho menos en el mismo escenario.
Hubo caras sonrientes de Wayne y Spears el viernes último durante el acto de colocación de una placa en el Centro Argentino de Entrenamiento y Capacitación para Operaciones de Mantenimiento de la Paz (Caecopaz), en Campo de Mayo. Spears destacó: «Estos efectivos argentinos han pagado el precio máximo con sus vidas. Humildemente los respeto y honro los compromisos y sacrificios hechos por todos: los caídos mismos, sus familias, y los de Caecopaz».
El Comando Sur contribuyó con unos 350.000 dólares al Estado Mayor Conjunto y a Caecopaz para apoyarlos en la capacitación de personal y mejoramiento de su infraestructura.


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