Los venezolanos se enfrentan a un desabastecimiento cada vez más grave y a los altos precios desatados tras una devaluación del 32% de la moneda, aún sin poder superar las tensiones políticas tras el estrecho triunfo de Maduro en las presidenciales de abril.
En este contexto, el presidente acusó el fin de semana a Polar de acaparar alimentos y haberle declarado una "guerra económica" para hacer tambalear su mandato, ya mellado por el no reconocimiento de la oposición, que asegura que ganó las elecciones.
"Propondremos la adquisición o alquiler de algunas de las plantas (de harina de maíz) que están en manos del Estado. En 12 o 14 meses las ponemos a producir. Nuestros técnicos están en capacidad", dijo Lorenzo Mendoza, presidente de Polar, un conglomerado de alimentos, cervezas, refrescos y golosinas.
Mendoza aseguró que el grupo está produciendo al máximo de su capacidad instalada, especialmente en rubros sensibles como la harina de maíz, necesaria para hacer las populares arepas, un producto de consumo masivo, especialmente entre las clases menos favorecidas.
Polar controla un 48% de la capacidad instalada en el país para producir harina, mientras que el resto está repartido en manos de otras tres fábricas privadas y dieciocho estatales, incluida la gigante Monaca, cuya expropiación se ordenó en 2010.
El empresario, además, dijo que prevé negociar con el Gobierno un esperado aumento de los congelados precios de decenas de rubros, lo que está generándole pérdidas a las empresas, mientras recordó que Polar no participa en la producción de una decena de productos que también presentan escasez.
El fallecido Hugo Chávez ordenó la expropiación de miles de empresas, entre ellas decenas de plantas de alimentos, millones de hectáreas de siembra, distribuidoras de semillas y supermercados, argumentando que la empresa privada iba en contra de su Gobierno. Sin embargo, tras catorce años de crecimiento del rol del Estado en la economía y de férreos controles de cambio y precios, aún hay brotes de desabastecimiento, que tocaron máximos de un lustro en marzo, cuando la inflación anualizada alcanzó un 29,4%.
En medio de otro brote de escasez de harina de maíz, las autoridades dictaron hace tres años la nacionalización de Monaca y Demaseca, filiales de la mexicana Gruma.
El Gobierno se mantiene en conversaciones con esa firma para la conformación de una empresa mixta, aunque en la práctica la filial local de Gruma controla la operación de las plantas, entre ellas cinco de harina de maíz, cinco de trigo y otras cinco de otras variedades.
Mendoza dijo que presentaría ayer una propuesta oficial al Estado para comprar Demaseca y Pronutricos -otra maicera- en una reunión con el vicepresidente Jorge Arreaza y nuevamente hoy, en un encuentro con Maduro.
Los venezolanos deben hacer largas colas para adquirir productos como harina de maíz precocida, harina de trigo, pollo, carne, leche, margarina y azúcar, entre otros.
| Agencia Reuters |


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