Fue un «salpicón» de Bolsa lo que se vio en el día después de las elecciones, mientras el oficialismo iba en procura de reciclar los resultados y dando sensación de que nada está dispuesto a cambiarse. Y todo pasa a ser esfuerzo por conseguirse nuevos aliados, circunstanciales. En tal panorama, la rueda de Buenos Aires sólo mostró ciertos impulsos de alza notoria y que dejó dos tipos de finales: a gasto de cada operador.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En el exterior, la semana cambió el semblante fatídico de otros lunes y se pudo ver a un Dow Jones sosteniendo aumento del 1%, tras tropezar a lo largo del período anterior. Esto impulsó a los referentes, que pudieron también arrancar las dos fechas finales con signos favorables. Que en el caso del vecino Bovespa se tradujo en aumento del 1,2%. Y esto dejó terreno fértil para que prosperara el Merval. He aquí donde dos caminos se bifurcaron y con dos saldos totalmente distintos.
Por parte del índice de las «11», existió una arremetida interesante y que lo hizo partir de 1.579 puntos, para alcanzar cota máxima de 1.618. Después, se fue haciendo pesado contener el lastre ponderado de las lijadas al «petróleo». Tanto Tenaris como Petrobras actuaron de lastre. Y en el final, sólo un 0,58% es lo que pudo mostrar el índice más difundido, con cierre en los 1.589 puntos. Otra historia fue para las sólo locales, en virtud de que el «M.AR» -en 1.085- recogió más del 4% de rendimiento. Las diferencias apuntaron a contundencia en lo positivo, con 47 a sólo 13 bajas, en un marco de negocios que remontó los pobres $ 27 millones del viernes: y lo elevó a $ 46 millones, módicos.
Sólo ruido fuerte individual, en especial Siderar con espectacular un 15% de suba. Todo bastante revuelto en la fecha inicial. Y la Bolsa, alerta.
Dejá tu comentario