7 de mayo 2014 - 00:00

Lo que se dice en las fábricas

Lo que se dice en las fábricas
Muchos industri ales presentes en la inauguración de una nueva planta de Siam en Avellaneda, con Cristina de Kirchner como visitante principal. Antes y después del discurso presidencial hubo tiempo para que los dueños de casa y sus principales competidores hablaran sobre la situación del sector de electrodomésticos; con tres temas clave: la caída del consumo interno, la situación de Brasil y Tierra del Fuego. Sobre el primer caso, dos responsables de producir línea blanca eléctrica (heladeras, lavarropas, lavaplatos, etc.) y de televisores (LCD) y un responsable de una de las cadenas de comercialización del rubro más grande del país; cambiaban visiones optimistas, algo raro en la Argentina de hoy. Según los industriales y el comerciante (que también produce en Tierra del Fuego bajo licencia de una multinacional coreana), aseguraban que los cálculos son que para todo el año la baja de las ventas será de un promedio del 15%. "Si es así, compro ya", aseguraba uno. Los tres comparaban la crisis actual con las más serias de fines de los 90 y fundamentalmente la de 2001; y afirmaban que si el Gobierno realiza los ajustes necesarios para el segundo semestre la situación se normaliza y volverían a trabajar a buen ritmo. "Lo fundamental es que lo más rápido posible solucionen el tema de las tasas y podamos volver a dar créditos a 12 meses", dijo uno. "Las tarjetas tienen que ayudar", completaba otro. Sobre los rubros que más caen en ventas y producción, coincidían en que las cocinas son el sector más afectado, seguido por los lavarropas. En el otro sector, se observan crecimientos en las ventas de plasmas (todo por el mundial), celulares y tablets.

Pasaron luego a hablar sobre Brasil. Uno de los dos industriales aseguraba tener contactos sólidos con la poderosa Federación Industrial del Estado de San Pablo (FIESP, la UIA de San Pablo, pero multiplicada por cinco), y transmitió una curiosa reflexión de un importante interlocutor brasileño, fabricante, como él, de heladeras y lavarropas. "Me dijo que sinceramente quería que Brasil pierda el Mundial, así no hay buen clima con Dilma Rousseff y cambia sus planes de reelección. Sólo así volvería Lula, al que realmente quieren los industriales paulistas". La teoría habla de la mala relación entre los industriales paulistas, que en su momento fueron los principales sostenedores del crecimiento de la economía en los días de Lula y que durante la gestión del presidente laborista tuvieron un alza exponencial en sus niveles de producción. Luego hablan de una gestión muy pobre de Dilma Rousseff, de falta de ideas para salir de la crisis (especialmente en cuanto a la demanda interna, un fuerte histórico de los industriales brasileños) y de la necesidad de un giro importante en la forma de encarar los próximos años. Como Rousseff mantiene cierta popularidad que le garantizaría la reelección, dicen los argentinos que dicen desde la FIESP, la única esperanza es que Brasil pierda el Mundial y que Lula deba salvar el barco presentándose él a la presidencia.

Finalmente se habló de Tierra del Fuego y de una propuesta de las fábricas de Río Grande que habría hecho acelerar el diálogo con el equipo económico de Axel Kicillof por la demanda de dólares. La idea de este fondo es compensar la balanza comercial, a través de inversiones en proyectos de exportación o de sustitución de importaciones, con dinero aportado por todas las fábricas de Tierra del Fuego de electrónica y electrodomésticos. Con fondos de este fideicomiso se realizó una inversión en un primer proyecto: el 45% de una mina de oro ubicada en Santa Cruz; con una inversión de u$s 80 millones para la realización de la obra civil de infraestructura para empezar a operar en 2015.

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