2 de julio 2014 - 00:00

Lo que se dice en las fábricas

Xi Jinping y Hugo Moyano
Xi Jinping y Hugo Moyano
•Los industriales están alerta. Además de los problemas por la caída de la actividad, los efectos de la disputa con los fondos buitre en la economía real, la inflación y la falta de créditos o los altos intereses, los manufactureros locales ven aproximarse un enemigo siempre presente. Sucede que en julio visitará la Argentina el presidente chino Xi Jinping, y se percibe que será recibido por el Gobierno de Cristina de Kirchner como una eminencia. Se descarta que el visitante tendrá honores de Estado, más teniendo en cuenta que llegará al país con la promesa de traer unos u$s 3.000 millones para el comienzo del proyecto por las represas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic en Santa Cruz. Ese dinero, que era más que un salvavidas fiscal para el Gobierno antes del recrudecimiento del conflicto con los fondos buitre, ahora suena como maná del cielo. ¿Qué temen entonces los industriales, ante una visita que debería ser una buena noticia? Recuerdan muchos fabricantes textiles, autopartistas, plásticos y metalúrgicos, que en abril pasado, visitó la Argentina el canciller chino Wang Yi, y en varios de esos encuentros habló sobre lo que considera una injusticia al medir el nivel de protección que el país aplica para los productos provenientes del país asiático. El ministro de Relaciones Exteriores fue directo y habló de la imposibilidad de avanzar en proyectos que impliquen la llegada de miles de millones de dólares, con la existencia de trabas para el ingreso de productos chinos. Yi dijo que no esperaba respuestas inmediatas, pero sí que para cuando llegue a Buenos Aires Jinping, el problema debería estar solucionado. Una industrial textil, con problemas para entrar en las góndolas de los super e hipermercados con precios competitivos, hablaba por teléfono con un colega y reflexionaba preocupado: Si antes del problema con los buitres se le había prometido a los chinos repensar las trabas a las exportaciones, ahora con la soga al cuello va a ser peor.



Después de varios meses de ser una especie de monotema, el capítulo paritarias parece empezar a aflojar en la agenda de los industriales. El cierre del acuerdo con los camioneros de Hugo Moyano, un 33% al público y menos del 29% real (y en cuotas), fue un resultado tranquilizante en muchas actividades que pensaban que el conflictivo sindicato de choferes de transporte no cerraría por menos de un 33% o 34% y que antes ejecutaría varios paros y movilizaciones amenazadoras sólo para demostrar poder. Muchas empresas que necesitan de un Moyano activo y con un sistema logístico de transporte on track, festejaban la semana pasada el fin de estas paritarias. Queda ahora el anuncio de la suba del salario mínimo que actualmente está en los $ 3.600 y que se llevaría por encima de los $ 4.200 para un trabajador de ocho horas en relación de dependencia. Pero el problema que deben enfrentar los gerentes de personal de las compañías más importantes del país, será la protesta de muchos de sus empleados por la falta de re actualización de los mínimos no imponibles de Ganancias cuando empiecen a cobrar los aguinaldos. Como si la culpa fuera nuestra, pensaba un gerente de una empresa de capitales norteamericanos con salarios mínimos en $ 17.000 mensuales.



¿Y qué pasa con las ventas por el Mundial? Un CEO de una de las compañías de retail más grandes del país, que además de vender electrodomésticos los fabrica en Tierra del Fuego, estaba conforme. El 2014 no fue como en el Mundial de Sudáfrica o el de Alemania, pero mal no nos fue. Pensá que antes teníamos hasta 60 cuotas y bancos peleándose por quién hacía el descuento más importante. Ahora tenemos que vender, a lo sumo, un televisor en seis cuotas sin interés y 12 con cuotas fijas. Más no podemos. Pero igual camina el tema, y más con los televisores que fabricamos en el sur. Se entusiasmaba el CEO con que el sábado la Selección de Lionel Messi supere los cuartos de final, llegue a las finales, y más clientes ingresen a los locales en búsqueda de sus Leds fabricados en Río Grande. El empresario dejaba un anticipo: antes de fin de año comenzará a producir televisores en pantalla curva en la Argentina.

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