4 de diciembre 2014 - 00:00

Lo que se dice en las fábricas

Axel Kicillof, Carlos Menem y Luis Betnaza
Axel Kicillof, Carlos Menem y Luis Betnaza
Bar del Sheraton Pilar. Varios hombres fuertes de la Unión Industrial Argentina (UIA) rodean a Axel Kicillof y lo invitan a "un café de camaradería" para "dejar de pelearnos por los medios", a lo que el ministro accede. Minutos antes, el titular del Palacio de Hacienda había hablado ante los industriales con un tono más amigable que el que había utilizado el martes Débora Giorgi. El funcionario, lejos de las polémicas, dijo en su discurso que "no digo que está todo bien, ni que fue el mejor año de la Argentina", y que "sin el sector automotor, la industria creció este año un 1,4%". El café amistoso, según los hombres de la UIA, fue "para terminar con las acusaciones". Los anfitriones comenzaron "aclarando" que "no tenemos nada que ver con el neoliberalismo" y le recordaron que el mismísimo José Ignacio de Mendiguren era un crítico feroz de la política de Carlos Menem de los 90, al punto de definirlo hasta de "zurdo" y devaluacionista. Señalarlo como "ajustador noventista" como se lo nombró en algún círculo oficial, "es como mínimo una injusticia", espetaron. Se mencionaba además la "injusticia que cometieron con Luis Betnaza (de Techint), el objetivo de las declaraciones de Giorgi a quien se lo acusó de pedir menos Estado. Los industriales le aclararon al ministro que Betnaza es un defensor acérrimo del rol del sector público, y está más cerca de reclamar un Estado fuerte que uno débil. Kicillof reconocía la situación y, recordaba, con comprensión, que lo conocía al ejecutivo de sus tiempos de director de Siderar.

Las aclaraciones industriales siguieron con definiciones como "no somos nosotros los que buscamos la inflación, ni los que la creamos ni los que la fomentamos para ganar más". La frase buscaba demoler la acusación del secretario de Comercio, Augusto Costa, sobre que el alza de los precios se debe a un conjuro industrialista. Kicillof prometió más prudencia al hablar, pero pidió que desde la UIA se deje de augurar un escenario de crisis. El ministro estaba preocupado por la teoría sobre que parte de la caída de la actividad se debe al clima negativo que se genera con críticas constantes y con declaraciones sobre lo mal que van las cosas, "cuando no es así. En este punto hubo comprensión de parte de los dirigentes industriales. Todos se juramentaron más diálogo y menos agresividad y trabajar por un 2015 mejor que 2014. El primero en cumplir la promesa fue el presidente de Fiat, Cristiano Rattazzi, que minutos después, y ante el primer micrófono con el que se cruzó, dijo que este año sería un ejercicio "histórico" y "de los mejores tres en la historia del sector".  

Los empresarios no quisieron hablar abiertamente sobre la necesidad de subir el mínimo no imponible de Ganancias, aunque escucharon permanentemente los reclamos de sus empleados. Las gerencias de Recursos Humanos estaban en situación de crisis: decían ayer que "si el Gobierno va a sacar Ganancias del aguinaldo, debe anunciarlo lo más rápido posible, porque la semana que viene ya empezamos con las liquidaciones y necesitamos ese dato. Si no, lo más probable es que el beneficio se otorgue para el año que viene y no en éste". Cristina, anoche eliminaba la incertidumbre con el anuncio.

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