Se acaba la semana en que vivimos en peligro. ¿Rebote de gato muerto? La esperanza de los operadores tras la positiva jornada de ayer era el fin del largo calvario que atraviesan los mercados con el paquete, la última bala, que utiliza EE.UU. Cambió todo el mapa del negocio financiero, no sólo las caras. Como siempre en toda crisis, surge una persona que lo anticipó todo. Fue Guillermo Calvo en el Tequila y en este caso el Balón de Oro se lo lleva Nouriel Roubini, quien en setiembre de 2006, siendo profesor de Economía de la New York University y en el Fondo Monetario Internacional, describió que se estaba engendrando una crisis (en 2001 la de la Argentina la anticipó todo el mundo financiero). Otro Balón de Oro se lo debe llevar el N° 1 de Merrill Lynch, John Thain, quien el sábado último por la mañana se comunicó con el CEO de Bank of America y cerró en menos de 48 horas la venta de su banco de inversión. Salvó a sus empleados y accionistas. Del otro lado del mostrador, el Premio Limón se lo adjudica en los mercados el CEO de Lehman Brothers, Richard Fuld Jr.: con su tozudez para vender la entidad, acabó quebrándola, hundiendo a accionistas y empleados.
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¿Qué pasa en las mesas locales? Llama la atención un extraño fenómeno. No sólo creció fuerte la demanda de dólares del público en los últimos días. También se notó un gran incremento de órdenes para ingresar divisas al país. ¿Un súbito interés por invertir en la Argentina? Nada de eso. En realidad, es todo efecto del pánico que generó la caída de Lehman Brothers y la perspectiva de la desaparición (o fusión) de otros grandes bancos de inversión. Como consecuencia, prácticamente se triplicó el costo de traer dólares al país desde cuentas extranjeras, hasta 1,5% del monto en cuestión. Como la demanda es por tener los billetes aquí para guardarlos en cajas de seguridad, en sentido inverso, quienes se presentaron en las casas de cambio con los dólares para mandar al exterior prácticamente no tienen costo para efectuar el envío, cuando en general cuesta más de 1%, sobre todo en épocas de turbulencia doméstica. Todo bizarro: el «fly to quality», o la búsqueda del refugio ahora se da desde Estados Unidos hacia la Argentina. Pero como para que no sea confundido y utilizado por funcionarios domésticos este fenómeno en defensa del modelo productivo, no es que haya más confianza en el país: el dinero se guarda en cajas de seguridad o se destina a inmuebles eventualmente. Distinto sería que trajeran fondos para comprar BODEN o Discount. Pero lo bizarro no llega a tanto. Pánico sí, locura no.
¿Qué estaba haciendo Juan Bruchou del Citigroup junto al N° 1 de una entidad europea ingresando a Casa de Gobierno días atrás? Algunos «topos» (fuentes bien informadas) aseguraron que estaba en avance el canje de los Préstamos Garantizados en poder de bancos. ¿Qué pasa con lo que más se espera, que es la reapertura de la oferta a los tenedores de papeles en default? Allí hay mucho hermetismo, no hay «topo» aún disponible, pero aparentemente la caída del mercado no haría mella en este proceso. Igual no habría que esperanzarse en la plaza de corto plazo: los tiempos de un anuncio de esa magnitud son más políticos que económicos.
El negocio de banca privada en la Argentina y en todo el mundo quedó sacudido. A río revuelto, ganancia de piratas. Sobre clientes de Lehman llovieron presentaciones de ejecutivos de otras entidades buscando quedarse con el manejo de los ahorros. Ahora o nunca. Todo vale. Incluso llovían ofertas a ejecutivos para pasarse obviamente con los fondos que administran a otras entidades.
Mesadineristas reunidos en un selecto lugar cerca de Pampa y Alcorta comentaban lo que fue la semana más negra que se recuerde para los mercados. Pero destacaban que la colocación de fideicomisos financieros entre inversores locales mantuvo un buen ritmo. El lunes se cerró la transacción por $ 31 millones de una casa de electrodomésticos líder, a una tasa fija de 16% anual, con una duración de 5 meses. Y el miércoles fue el turno de otra transacción que tuvo una sobresuscripción de 110%, de otra empresa del mismo rubro. Ocurre que pese a todos los acontecimientos, tanto AFJP, como compañías de seguro y bancos se encuentran con mucha liquidez en pesos y prefieren volcarla a este tipo de instrumentos.
Algunos deals continúan cerrándose, aunque en general tienen al Estado como participante. El sector energía es ampliamente el favorito. Hace pocos días, Pampa Holding colocó un bono por $ 170 millones entre AFJP para financiar la ampliación (cierre del ciclo) de Loma de la Lata. Ahora Banco de Valores ganó una licitación para el armado de un fideicomiso con el objetivo de financiar la finalización de Timbúes y Campaña, las dos centrales de ciclo combinado con máquinas de Siemens que está funcionando a «media máquina». Será un fideicomiso para AFJP y aseguradoras por $ 200 millones. El Banco Nación dará un préstamo puente para que se inicie la obra y luego recuperará con los recursos que se obtengan del fideicomiso. Los bancos Río Santander y Citi también participaron de la compulsa (que llevó adelante el BICE), pero quedaron afuera de la transacción.
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