5 de diciembre 2008 - 00:00

LO QUE SE DICE EN LAS MESAS

«Lo que no daña ayuda.» Así fue definida en las mesas de dinero el anuncio del paquete de medidas de Cristina de Kirchner ayer en Olivos. Citaron a banqueros a las 10 y el acto comenzó recién a las 12, lo que de arranque los predisponía negativamente. BlackBerry mediante, pudieron soportar esa espera, intolerable en mercados tan volátiles. Pero al menos los banqueros salieron satisfechos: hoy se festeja que no se anuncien controles, intervenciones, estatizaciones. Los créditos prometidos en Olivos prácticamente no movieron el amperímetro. Por ello eso de que lo que no daña, ayuda y hasta casi se podría decir que se festeja en la plaza.
Ya casi operadores no siguen la evolución de Wall Street durante todo el día de operaciones. Hay que concentrarse en los 45 minutos finales de rueda. Al menos esto es lo que marca la experiencia de las últimas dos semanas. Ayer se repitió este patrón, pero los indicadores en vez de recuperar sobre el cierre (como venía sucediendo) se derrumbaron. Como consecuencia, se descuenta que el Dow volverá a testear nuevamente el piso de 8.000 puntos en cualquier momento. Las expectativas de un rebote navideño se disiparon y ahora sólo queda rezar para que no se profundicen aún más las bajas.
Donde se vive un profundo malestar es en el recinto bursátil. Es que el gobierno eliminó con la estatización de las AFJP buena parte de los negocios que tenían agentes y sociedades de Bolsa. A ello se suman las medidas de la CNV para trabar la operatoria del «contado con liqui» (compraventa simultánea de acciones y bonos para eludir controles a la transferencia de dólares al exterior). Por si fuera poco, esta semana trascendió la suspensión a Gysin Sociedad de Bolsa, que es presidida por Norberto Gysin, ex presidente y hasta ahora tesorero de la Caja de Valores. Lo que habría sucedido es que no cubrió operaciones con cheques de pagos diferidos. El daño: se habla de entre 10 y 15 millones de pesos. Diluvio tras diluvio.
¿Se está armando una nueva burbuja? Esta es la pregunta que comienzan a hacerse los inversores. No se trata del valor de los inmuebles, ni de las acciones, mucho menos de los precios de las materias primas, que ya explotaron. En realidad, las miradas apuntan ahora a los bonos del Tesoro norteamericano, que se transformaron en el gran refugio ante la aguda crisis financiera. Los precios subieron de tal manera que las tasas cayeron abruptamente: para el plazo de dos años, rinden bien por debajo de 1% anual y para la de diez años se encaminan a un nivel de sólo 2,50%. Hace tres meses operaba en

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