16 de enero 2009 - 00:00

Lo que se dice en las mesas

  
  • «Resistiré» era el eslogan de los operadores cargados de bonos argentinos. Es que en plena debacle de Wall Street pareciera como que esos papeles estuvieran vacunados contra la ola de ventas. «Lo que está en juego es si la Argentina entra en default o no. Es como un número binario, es cero o uno», graficó un avezado mesadinerista, mitad operador, mitad economista. En Punta del Este, donde se trasladó buena parte del sistema financiero doméstico, hubo una gran cantidad de eventos de bancos extranjeros (a quien se lo vio en muchos de ellos como expositor fue a Carlos Melconian). Los comentarios tanto en la plaza local como en el exterior giran en torno al canje de la deuda (Sergio Massa estaría reactivando la operación) y las interminables consecuencias del caso Madoff con el hijo de un ex banquero en problemas por haber sido la cara visible en los casos más relevantes en la Argentina.  

  • Aunque en la plaza local ya se está acostumbrado a las crisis crónicas, los inversores alrededor del mundo no salen de su asombro por los episodios que se suceden en los mercados de capitales. Tal vez uno de los elementos más irritantes por estas horas pase por el verdadero «corralito» al que se

  • ven sometidos miles de individuos que invirtieron en «hedge funds» o fondos de cobertura. Pasaron de ser estrellas de los últimos años, con rendimientos positivos muy por encima del mercado, a villanos de la película. En muchos casos, los ejecutivos de banca privada informan que los retiros sólo pueden efectuarse trimestralmente y, en algunos casos, de manera anual, según las normas del fondo. Por supuesto, prácticamente nadie había sido informado de estas restricciones al momento de suscribir cuotas partes. Los fondos que sufren enormes pedidos de retiro determinan de manera unilateral una salida en cuotas: permiten extracciones de 5% o 10% del patrimonio por mes. En algunos casos extremos, se determinan congelamientos de retiros que van de seis a ocho meses. Muchos argentinos muy bien informados en 2001 que zafaron del «corralito» no pudieron quedar al margen de estas restricciones a escala planetaria.  

  • El mercado vuelve a estar pendiente de los balances de los bancos, que corresponden al cuarto trimestre. Ayer se conoció el de JP Morgan con ganancias, aunque sustancialmente menores a la del mismo período de 2007. Hoy será el turno del balance más esperado, el del Citi, que según lo adelantado estaría mostrando pérdidas por u$s 10.000 millones. La acción del banco sufrió un verdadero desplome (46% en cinco jornadas) y volvió a los niveles mínimos de noviembre, cuando precisó del rescate del Tesoro norteamericano. El lunes al menos habrá descanso, por conmemorarse un nuevo aniversario del fallecimiento de Martin Luther King, y el martes, justo cuando asume Obama, la agenda se retoma con el resultado de Bank of America, otro afectado que ayer perdió un 20%. 


  • Para los inversores ultraconservadores (a esta altura casi todos) comenzaron a ofrecerse bonos con garantía similar a la de los bonos del Tesoro norteamericanos, pero mayor tasa de interés. Se trata de nuevos títulos que lanzaron bancos como American Express, JP Morgan y Wells Fargo, que están garantizados por el Seguro de Garantía de Depósitos (FDIC, según las siglas en inglés). En caso de que el banco caiga, el FDIC se hace cargo del pago. Las tasas igual no dan para entusiasmarse: el 1,8% anual para títulos a tres años contra el 1,02% de bonos del Tesoro.
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