Jornada no apta para cardíacos ayer en Wall Street, que obviamente se trasladaba inmediatamente a la plaza local. En realidad se concentraba la atención no sólo en Nueva York sino también de Pekín a Moscú donde surgían noticias trascendentales para mercados. Hay un temor generalizado en el exterior jamás visto en la historia moderna de los mercados: China creciendo a la mitad de lo que lo estaba haciendo, Rusia fue forzada a devaluar, 5.000 despidos de repente en Microsoft, la caída del 68% en las ventas de Google, pedidos de subsidios de desempleo casi récord en EE.UU., son sólo ejemplos de los datos conocidos ayer. ¿Y qué puede pasar con Inglaterra? ¿Entrará en quiebra? La libra esterlina parece una moneda basura y hasta hay quienes aseveran que el primer ministro, Gordon Brown, deberá pedir ayuda al Fondo Monetario. Suena disparatado, casi un comentario surgido de los labios de un operador ebrio, pero tranquilamente podría suceder si se siguen conociendo datos tan negativos en Gran Bretaña.
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Como la Argentina está tan aislada del mundo financiero, no por sus logros sino por el espanto que genera la política oficial en los inversores extranjeros, pareciera que está inmune a este desplome. Una simple ilusión óptica. El crédito sigue estancado, los bonos rinden tasas del 40% en dólares y la actividad económica se desplomó en línea como se dio en todo el mundo. Pero entre operadores lo que se comentó esta semana fue el canje de la deuda. ¿Qué tan voluntario fue este intercambio de papeles? «¡Arriba las manos: esto es un canje!» podría haber sido la frase de los funcionarios de Economía a la hora de convencer a los bancos locales sobre las ventajas de la participación en la operación. El estilo Moreno (en referencia al cuestionado secretario de Comercio Interior) parecería haber predominado en esta transacción. Si no, ¿cómo explicar el rendimiento el primer año del 15,40% anual a tasa fija ( luego Badlar más 2,75 puntos porcentuales para los otros cuatro años) del nuevo Bono Pagaré?
Otro de los comentarios recogidos entre operadores en Punta del Este pasó por el alejamiento de John Thain, quien fuera Nº 1 de Merrill Lynch hasta su compra por parte del Bank of America. «¡Cómo engañó a todos!» era lo más benigno que se escucha de este otrora mago de Wall Street. Es que al momento de la venta de Merrill habría ocultado bajo la alfombra gran parte de las pérdidas de la entidad que presidía. E insistía con cobrar un bonos de decenas de millones de dólares. Agendó un viaje a Davos (sede del World Economic Forum) pese a que le recomendaron cancelarlo. Aceleró pagos de bonus a sus amigos para que los cobraran antes de fin de 2008. Tras la aparición de las pérdidas, se fue de vacaciones a Vail, Colorado. El que está en problemas ahora es Kenneth Lewis, el Nº 1 de Bank of America. Operadores con memoria recordaron que el Bank of America se fue de América Latina porque lo consideraba una apuesta riesgosa. Y se concentró en Estados Unidos en donde, primero adquirió Countrywide (que ahora debe valer el 10% de lo que se pagó) y luego Merrill Lynch, que vino con una bomba de tiempo. Otro operador, malicioso, agregó: «Sólo le faltó anotarse con Madoff a Lewis».
La Bolsa de Comercio subsiste pese a la estatización de las AFJP. Se están efectuando sólo el 30% de los negocios que otrora se hacían. ¿Sigue siendo negocio ser agente? Sí. Así lo indica el precio de la acción del Merval, que habilita a operar en el recinto, que se ofreció vender hace un par de semanas a 3,4 millones de pesos y que como contraoferta se recibió $ 2,5 millones. El agente que nunca trabajo con las AFJP está acostumbrado. El que venía trabajando, respira aliviado: ese negocio le dejaba poca rentabilidad y un alto costo operativo en el back office. Un consuelo.
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