En las mesas de lo único que se habla es del divorcio existente entre la realidad política y los mercados. Es que las subas de los papeles locales no encuentran freno, ajenas a toda incertidumbre que pudiera llegar de los diversos enfrentamientos existentes. Hasta podría decirse que lo del INDEK ahora no preocupa tanto. Lo que sí importó fue el discurso de Amado Boudou perjurando en cada uno de sus recorridos, la vocación de pago de la deuda del Gobierno. Ya en el exterior hallar rendimientos superiores al 4% anual en dólares resulta difícil y por ello es que Venezuela y la Argentina entraron en el menú de los inversores. Siempre hay 300 puntos básicos de diferencia entre los dos países en cuanto a su rendimiento. Si Venezuela rinde un 12%, la Argentina, un 15%. Ahora bien: si los mercados internacionales siguen acompañando, Venezuela podría bajar su rendimiento al 10% y la Argentina estaría en condiciones de emitir ya un título de deuda en la plaza financiera. Esa misma señal, la de volver a acceder al mercado de crédito, haría reducir más la diferencia con Hugo Chávez.
¿Es tiempo de recoger el barrillete? La pregunta se repite prácticamente entre todos los inversores por estas horas en Wall Street y en distintos mercados del mundo, luego de subas de los índices accionarios que ya superan ampliamente el 55% desde los mínimos de marzo. No son pocos los que tienen en cuenta la vieja frase «los árboles nunca crecen hasta el cielo», en contraposición con la que se repetía en el peor momento de la crisis: «las raíces no llegan al suelo». Sin embargo, los administradores de fondos que recomiendan vender por una suba que consideran exagerada hasta ahora se vienen equivocando. Es que el mercado encontró datos no sólo para convalidar los precios sino para impulsar nuevas subas en las últimas ruedas. Las últimas fueron las conclusiones del Libro Beige de la Fed, donde menciona las señales de estabilización de la economía norteamericana y ayer las palabras del secretario del Tesoro, Tim Geithner, quien aseguró que en los próximos 18 meses los bancos devolverán más de u$s 50.000 millones recibidos como ayuda del Gobierno en el peor momento del derrumbe financiero.
El martes se cumple un año de la bancarrota de Lehman Brothers, lo que marcó un antes y un después para el mercado neoyorquino. Este aniversario coincide con la aceleración del proceso para que los bonistas recuperen al menos parte de sus acreencias. Ya comenzó el esquema conocido como «proof of claim», es decir, la prueba de la tenencia de títulos que debe completar cada bonista. Dicho proceso estará abierto hasta el 2 de noviembre. Luego, se calcula que el plazo de pago se ubicaría entre 18 y 24 meses, un plazo prolongado pero inevitable considerando que se trata de la mayor quiebra de la historia (u$s 600.000 millones). Se estima que los bonistas recuperarían entre un 25% y un 40% del valor nominal de sus títulos.
Una de las sorpresas de los últimos días fue la reaparición en el sistema financiero local de Marcelo Podestá, chairman del JP Morgan Chase en la Argentina por 13 años hasta 2005. Banco Comafi confirmó su incorporación en el nuevo directorio de la entidad. Podestá manejará asuntos relacionados con la entidad, que a principios de año le compró al Citi la operatoria de la tarjeta de crédito para consumo Provencred. Pero también asesora al presidente de la institución, Guillermo Cerviño, en negocios no directamente vinculados al banco, en particular relacionados con emprendimientos inmobiliarios.
Pese a que la Bolsa porteña marcó nuevos récord para 2009 y acumuló su séptima suba consecutiva, las acciones del Grupo Clarín continúan afectadas por el conflicto que se desató con el Gobierno. Ayer, en medio de la inspección de la AFIP a las oficinas y redacción de la empresa, la acción terminó con una caída del 1,6% a $ 6.
Tras la fuerte recuperación de los bonos locales, los operadores consideran que aún hay espacio para que continúe la suba. Le apuestan especialmente a los bonos en dólares, por encima de los títulos en pesos que ajustan por Badlar. El motivo es que una tasa en dólares que oscila entre el 17% y el 20% para los bonos de plazos más cortos (como el Bonar V y el Boden 2012) luce más atractiva que el 25% de los bonos nominados en moneda local. Pero la evolución de la renta fija dependerá, en todo caso, de que continúe el buen clima financiero internacional.
Mientras las empresas salen a la búsqueda en el mercado local de fondos por 50 millones o hasta 100 millones de pesos las más osadas, el panorama para otras compañías latinoamericanas es bien distinto. En realidad, se nota cada vez mayor excedente de divisas y volvió el dinero barato, aunque más selectivo. La mexicana Pemex, la mayor petrolera de la región, vendió ayer bonos por u$s 1.500 millones a 5 años y medio de plazo. ¿La tasa? Apenas 2,75 puntos por encima de la tasa de bonos del Tesoro norteamericano, es decir, alrededor del 6% anual en dólares. La operación fue encabezada por HSBC, Goldman Sachs y Santander. Otras compañías mexicanas como Corporación GEO (la segunda constructora del país) y la compañía telefónica Alestra también consiguieron importantes colocaciones en los últimos días, siempre a tasas cercanas al 6%. Imposible competir ante financiamiento tan barato que está disponible sólo para las empresas de países con buena calificación de riesgo y mejor clima de inversiones, como también sucede en Brasil, Colombia y Chile, por sólo citar algunos casos.
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