20 de agosto 2010 - 00:00

Lo que se dice en las mesas

Días de alegría en las mesas de dinero, pese a las malas noticias que siguen llegando desde Estados Unidos. Hay quienes sostienen que lo que se vio hasta ahora en los mercados fue una burbuja. Ésa es la visión de un operador, ejecutivo de banca privada, apodado «el Oso». Del otro lado, menos dramáticos están los operadores que ven que Estados Unidos crecerá un 3% este año en lugar del 3,7% y que en 2011 lo haría sólo un 2%. En Europa, el PBI está creciendo en el último trimestre al 4% anualizado, con Alemania al 9% anualizado. No hay indicios en el mundo de una segunda recesión. Otro mito o leyenda urbana: ¿Estados Unidos va rumbo a una «japonización» de su economía? Es el temor de varios analistas que señalan que puede entrar en una trampa de la liquidez con crecimiento casi nulo por años. Un dato aporta un eximio analista: Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial tuvo un ratio de deuda y PBI del 160% contra el 85% actual. Es decir que tiene margen para seguir expandiendo aparte de contar con la máquina de imprimir billetes de dólar.

¿Qué es de la vida de «el Talibán», el mix de economista y operador que aporta siempre datos jugosos a inversores? Recomienda este experto comprar el recientemente lanzado bono de Venezuela con vencimiento en 2022 con legislación internacional. Es que ese papel es utilizado por los inversores residentes en ese país para sacar dólares al exterior, una suerte de «contado con liqui» a la caribeña. Esas operaciones dejan al Venezuela 2022 rindiendo más de lo que debería. Conclusión: ayer cotizaba 100 puntos básicos por encima de su valor teórico en función de su plazo y del resto de los papeles bolivarianos.

En la gran suba de los títulos públicos, el que descolla en este momento es, por lejos, el Discount en pesos. Ya cotiza a $ 140 y está muy cerca de su valor máximo histórico de fines de enero de 2007, cuando superó los $ 155. Fue justo antes, claro, de que el Gobierno decidiera la intervención del INDEC. Para nostálgicos: el riesgo-país se ubicaba en aquel momento en 190 puntos básicos, el mismo nivel que Brasil. Hoy lo triplica. Pero está claro que la deuda argentina hoy adquirió una dinámica propia, independiente de lo que sucede en Wall Street. ¿Cuánto tiempo puede durar este desacople? Depende mucho de cuánto sigan cayendo los principales indicadores neoyorquinos. Si se profundiza la baja, será mucho más difícil quedar al margen.

Con la fuerte suba en los precios de las materias primas, uno de los productos recomendados por los analistas es un índice que agrupa a acciones líderes relacionadas con el sector agropecuario, desde fabricantes de maquinaria hasta productores de fertilizantes, pasando por almacenadoras de granos. El ETF favorito es «MOO», que entre sus activos tiene acciones como Monsanto, Potash, Syngenta, Mosaico, John Deere y Archer-Daniels-Midland, entre otras. En cambio, se recomienda mucha cautela con otros índices que tratan de seguir el comportamiento directo del precio de commodities como la soja, porque fallan a la hora de replicar su evolución (esto se debe a que adquieren contratos futuros y los van renovando, muy distinto de la compra al contado).

Un informe sobre mercados globales de Crédit Suisse consideró que la economía mundial se desacelerará en el segundo semestre, pero no espera una recaída recesiva a nivel global. Y recomienda posicionarse en empresas de regiones exportadoras, con flexibilidad fiscal y recursos naturales, eligiendo entre ellas a Alemania, Escandinavia y Asia. «Overweight», es decir, acumular para Corea, China y Brasil. Pero recomienda evitar el euro y los países europeos más atrasados. Para el mercado norteamericano, el foco debe estar puesto en tecnológicas y compañías manufactureras.

Con tasas del bono del Tesoro de los Estados Unidos cayendo hasta niveles cercanos al 2,5% anual para el plazo de 10 años, la tentación de buscar otros activos que brinden una mayor renta está a la orden del día. Esto es lo que abona el optimismo en los mercados emergentes, que tienen mayores perspectivas de suba ante los fuertes índices de crecimiento. Además, bonos que rinden entre el 4,5% y el 5% anual se vuelven mucho más atractivos. Y entre las acciones norteamericanas, la recomendación es elegir aquellas que paguen dividendos superiores al 3% anual, como una forma de asegurarse un rendimiento algo más atractivo.