El mundo es menos serio de lo que nos imaginamos. Se debate en el Congreso norteamericano la entrada o no en un minidefault. En el conventillo europeo, la situación es aún peor, con Grecia buscando sobrevivir, España e Irlanda, un escalón abajo, pero en el mismo sendero, y, por último, Italia en la mira de los grandes inversores (aunque ayer aportó algo más de tranquilidad). Faltaría sólo que los legisladores norteamericanos aplaudieran un default de su país el 2 de agosto para confirmar el contagio argentino al mundo desarrollado. Por lo pronto se está en temporada de balances en Wall Street, los que marcan tendencia. Localmente, en las mesas sólo se habla de política y de fútbol. Puntualmente, las apuestas abundan en el último rubro especialmente en las mesas de emergentes de bancos de Nueva York donde conviven en una misma oficina traders latinoamericanos. ¿Cómo reaccionaría el mercado al dato de que habrá segunda vuelta en la elección presidencial de la Argentina? Es lo que se está escudriñando entre analistas pero, a ciencia cierta, aún es prematuro anticiparlo dado que se vienen los comicios de Santa Fe, balotaje (en las mesas se dice «ballotage» obviamente), Córdoba y las primarias nacionales. Demasiado camino por andar. Igual la reacción sería al alza. Lo que se está viendo en las mesas en paralelo es la venta desde el exterior de los bonos de más largo plazo de la Argentina. Compran los intermedios. El Discount, por ejemplo, está en el menor valor de los últimos 5 meses. En la plaza está descontado el triunfo de Cristina de Kirchner el 23 de octubre y tras ello, el pago de deuda con reservas, la emisión de un bono en 2012, y más de lo que ya se vio en 8 años. Que las elecciones porteñas afecten el resultado del 23 de octubre en las mesas no se percibe. Cualquier cambio en ello sería para arriba. Otro tema pasa por cómo la ANSES estuvo desactivando las operaciones de «contado con liqui» que se efectúan para girar divisas al exterior eludiendo controles. La brecha se redujo a un 3%, lo que quitó incentivo con el organismo oficial con bonos, dólares y pesos en su artillería para intentar no dar lugar al arbitraje. Un pequeño dato aportó un operador bursátil: «mañana (por hoy) se liquida la operación de venta de YPF que hizo Repsol. Son $ 351 millones que impactarán en tasas y tipo de cambio en alguna medida».
Otros operadores usan la palabra «binarios» al referirse al mercado. No hay lugar para opiniones intermedias. Es que están aquellos que opinan que se viene una debacle peor que la desatada por la caída de Lehman Brothers. Del otro lado, quienes piensan que Europa le va a encontrar una solución a la crisis de deuda, terminará salvando a Grecia y llevará tranquilidad incluso a los mercados más grandes, como España o Italia. La solución para muchos es refugiarse en activos que están fuera de discusión en estos momentos, principalmente el oro, que ya bordea la zona de los 1.600 dólares la onza y se lo sigue viendo muy firme. La decisión de Moodys de poner bajo revisión la nota de la deuda norteamericana reveló que el mercado aguarda un acuerdo político antes que un default norteamericano el 2 de agosto. El resto es para agencias de noticias. La demanda de títulos del Tesoro estadounidense está en valores altísimos, como lo refleja la baja de los rendimientos a cerca del 2,9% para 10 años de plazo. Si el mercado creyera que realmente existe peligro de default en Estados Unidos por las demoras del Congreso en aprobar un aumento en el límite del endeudamiento, no se hubiera generado semejante suba de precios (y consiguiente caída de las tasas de interés).
En cuanto a las operaciones de cabotaje, la suba de las tasas impactó negativamente en los bonos que cotizan en pesos, que también deben adaptarse a esta nueva situación. Por ahora, el Banco Central tratará de que no haya nuevos saltos. Pero no está claro si el salto observado será suficiente para impedir que continúe el proceso de dolarización. Los bancos están decididos a pagar tasas por encima del 13% anual en pesos si se trata de depósitos de altos montos. Y por lo general estas operaciones se pactan a un poco más de 30 días para que no impacte en la Badlar, la tasa promedio de plazos fijos mayoristas que divulga el Central. El problema que puede presentarse es que las entidades que compraron masivamente Nobac que ajustan por tasa de interés (con la expectativa de una suba en los meses subsiguientes) podrían verse sorprendidas, si es que la tasa publicada no evoluciona en línea con lo que sucede en el mercado. No es un escándalo similar a la manipulación del CER, pero nuevamente se corre el riesgo de que la cláusula de ajuste que tiene un bono no refleje la realidad.
A falta del «talibán» que está disfrutando del receso invernal, reapareció el «oso» con sus clásicos consejos vía mail. Esto es lo que afirmó el ejecutivo de banca privada que se escuda bajo ese seudónimo: 1) Sin duda, una de las mejores inversiones en los últimos 10 años en forma constante ha sido el oro. Teniendo en cuenta lo que ha sucedido desde la crisis de 2008 y lo que está pasando y lo que vendrá, el oro seguirá siendo una muy buena alternativa; 2) es llamativo ver el comportamiento de los mercados en estos últimos meses y concretamente la desconexión entre los bonos y las acciones; 3) más que las calificaciones de las agencias, hay que ver los CDS (Credit Default Swaps), es decir, el costo del seguro contra default; el valor de los bonos está distorsionado por la compra que realiza el BCE; 4) por último y para no aburrir ni amargar, la crisis no va a llegar a mayores: la mejor recomendación es apostar a mercados emergentes y que aún tienen margen de suba con rendimientos de dos dígitos; 5) especulando con la salud de Hugo Chávez, los bonos de Venezuela 2022 o los de PDVSA sin duda son la elección.
Las repercusiones del caso Schoklender siguen repiqueteando en el mercado local. Sucede que muchos bancos decidieron bajar drásticamente y en otros casos directamente eliminar el descuento de carteras de cheques que presentan las cooperativas de crédito. Se trata de una medida defensiva, ante el escándalo desatado por la proliferación de cheques de Madres de Plaza de Mayo, cuyo extesorero Sergio Schoklender descontó en una buena cantidad de «cuevas». Pero esta disminución de las líneas crediticias puede hacer pagar a justos por pecadores. Una gran cantidad de pymes se terminan financiando a tasas razonables debido a la existencia de este vaso comunicante que ofrecen las cooperativas. Ellas presentan las carteras de documentos y los descuentan a tasas razonables en los bancos locales. Pero si las entidades cortan este acceso al financiamiento, la consecuencia es que miles de pequeñas empresas que hoy acceden indirectamente al préstamo bancario se van a quedar sin financiamiento para el capital de trabajo.
Wall Street tuvo un buen comienzo ayer al conocerse las ganancias del JP Morgan del segundo trimestre, por encima de las expectativas del mercado. Pero este leve entusiasmo se fue diluyendo con el correr de los minutos, especialmente luego de que Ben Bernanke advirtió sobre los peligros de no contar con la aprobación para emitir más deuda. Ahora los inversores están a la expectativa de una nueva ronda de «relajación monetaria», lo que ya se denomina en el mercado QE3. Parecía algo imposible hace un mes, pero ahora pasó a ser una alternativa potable. Esto explica por qué el euro volvió a fortalecerse en medio de la dura crisis que atraviesa el Viejo Continente. Se trata, más bien, de la debilidad del dólar que de la fortaleza de las otras monedas. Si finalmente se confirma que habrá una nueva ronda de emisión de dólares para ayudar a la economía norteamericana a despegar, entonces habrá que esperar (como viene sucediendo en las últimas jornadas) nuevos aumentos en las materias primas, desde el oro hasta los cereales, pasando por el petróleo.
La suba de la tasa de riesgo-país nuevamente por encima de los 600 puntos básicos obliga a efectuar emisiones cortas para no sufrir un costo de endeudamiento exagerado. Por eso, la provincia de Buenos Aires, de la mano de Alejandro Arlía, decidió volver a buscar financiamiento internacional; lo hizo a través de la reapertura de un título corto, que vence en 2015. A principios de 2011, el distrito se había financiado con un título a diez años, ahora emitió sólo a cuatro. Es el esquema lógico para no soportar subas exageradas de las tasas. Además, los bonos argentinos en dólares que están en ese tramo de la curva presentan altos precios y la tasa de interés más baja (el Boden 2015 rinde un 7% anual), con mucha distancia en relación con los títulos largos (como el Par o el Discount).
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