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Lo que se dice en las mesas
Mark Mobius
El «Talibán» volvió con toda la energía en lo que se refiere a brindar datos sobre papeles a comprar. En este sentido, el economista que se escuda bajo ese seudónimo recomendó «para los que tienen agallas» posicionarse en los títulos de la provincia de Buenos Aires con vencimiento en 2018. Su justificación: el Gobierno de Scioli estuvo vendiendo estos papeles y dejó sus precios desarbitrados; son los que más rinden, un 30% en dólares dado que cotizan a sólo u$s 53. Otra perla que destaca el «Talibán» es el bono del Banco Galicia con vencimiento en 2018, dado que rinde un 13% en dólares y la entidad gana más dinero que en años anteriores. Tiene un cupón de pago del 8,75% anual en dólares. Ahorristas deben saber que este papel está emitido bajo legislación internacional, es decir, que ante cualquier cambio o modificación, no interviene Norberto Oyarbide, sino Thomas Griesa u otro de sus colegas de Nueva York.
La realidad es que el dólar es el tema común entre las conversaciones de operadores, más allá de oportunidades que puedan surgir de bicicletas u otro tipo de arbitrajes, que habilita la intervención oficial. En reuniones de banqueros con funcionarios del Ministerio de Economía, se despejan dudas sobre lo que puede pasar con títulos públicos. De hecho, ya operan a precios casi de default en muchos casos. Pero los compradores siguen escaseando, a pesar de los altos rendimientos. Tampoco hay voluntad como sucedió en anteriores ocasiones, de una intervención del mercado en la plaza recomprando papeles, aprovechando los bajos precios. Aun cuando el Gobierno podría hacerse de varias decenas de millones de dólares, esa medida no figura en la mente de la Casa de Gobierno. Eventos como siempre sobran a esta altura del año, pero curiosamente hubo uno, no tradicional, que contó con varios economistas y hombres del mercado. Se trató de la presentación de segunda edición, una suerte de remasterización, del libro «Historia del Petróleo en Argentina», escrito por el economista Nicolás Gadano. A Cúspide Recoleta fueron Nicolás Dujovne, Javier Alvaredo, Pablo Gerchunoff, Ernesto Schargrodsky y Daniel Montamat, entre otros. Allí, lógicamente, llovían las críticas a las recientes decisiones oficiales en la plaza cambiaria y, desde ya, a la estatización de YPF. Casi en paralelo, en el estadio de Boca Juniors, bancos y empresas en general, llevaron a clientes a presenciar el esperado partido por la semifinal de la Copa Libertadores.
Hablando de YPF, el ingreso de Carlos Slim en la empresa conocido ayer provocó el inmediato salto de la acción en las operaciones que se realizan tras el cierre del mercado neoyorquino. Pero aun con el aumento del 10%, los papeles continuaban por debajo de los u$s 11,50, lo que arroja una capitalización de mercado de u$s 4.500 millones. En definitiva, aquellos que consideran que Slim compró a precios «de remate» aún tienen chance de ingresar en la petrolera a precios más que atractivos. Pero son pocos los que por ahora quieren arriesgar, ya que el plan presentado por Miguel Galuccio no dio pistas sobre las futuras utilidades que estima para la empresa ni cuánto recibirán los accionistas. Difícil estimarlo, por otra parte, si no está clara cuál será la política energética del Gobierno de ahora en más, incluyendo el precio del gas en boca del pozo o el valor de la nafta en los surtidores.
Quien le dio un espaldarazo al mercado local para aprovechar las «gangas» fue Mark Mobius, el experto en mercados emergentes del fondo Templeton. Un muy comentado artículo que publicó ayer descartó nacionalizaciones masivas de empresas por parte del Gobierno, aunque no descarta que se produzcan algunas puntuales en el sector energético. «Debido al fuerte temor de los inversores, en el pasado pudimos aprovechar muy buenas oportunidades en el mercado porteño», señala, agregando: «Somos cautelosos en relación con la Argentina, pero creemos que hay algunas oportunidades en empresas que son líderes en sus segmentos». Si bien no menciona ninguna compañía en particular, no resulta muy difícil determinar a cuáles apuntaría específicamente.
Hay expectativa en las casas de cambio y mesas de dinero en relación con la evolución del «blue», luego de las tres jornadas consecutivas de fuerte suba en el precio de los bonos. El billete sigue firme en la zona de $ 5,90, pero una de las especulaciones ayer era que se produjera alguna corrección a la baja, sobre todo si aparecen inversores interesados en posicionarse en títulos, cupones PBI o acciones. Pero por ahora los $ 6 aparecen como un techo que los inversores no están dispuestos a convalidar. Por supuesto que las restricciones cambiarias son temas cotidianos entre los operadores. Desde los expatriados que trabajan en el país que no pueden cobrar en dólares hasta los inconvenientes para pagarles servicios a empresas vinculadas al exterior, todos los días aparecen casos nuevos dignos de comentar. En las últimas semanas, de todas maneras, se está notando un poco más de fluidez para el envío de dividendos al exterior, siempre que los montos no sean muy altos. En cuanto a la imposibilidad de utilizar factura electrónica, las empresas las reemplazaron por facturas manuales, al menos hasta que la AFIP se dé cuenta.
Los informes tradicionales del «Oso» van ganando en rating, con pedidos de que sean difundidos antes de la hora del cierre. Ya en la Argentina, tras su gira por Escocia y Suiza, este ejecutivo de banca privada envió su opinión del mercado, con recomendación de cautela extrema. Ésta es su opinión: «1) los mercados están completamente distorsionados; a diferencia de 2008, hoy no tenemos un problema de liquidez, sino de solvencia; 2) el problema hoy ya no es Grecia, aunque si deciden salir del euro seguramente provocará una gran caída en los activos de riesgo; el problema es España e Italia nuevamente y para salvar a estos dos países se necesita un paquete de 2 trillones de euros como mínimo; 3) los números de la economía tanto de EE.UU. como de China no son buenos y esto se ve reflejado a su vez en las monedas emergentes; 4) evidentemente, los grandes jugadores están apostando a que finalmente los políticos lograrán por un lado la unión fiscal y monetaria de Europa sumado a un posible eurobono con garantía continental (gran costo para Alemania); 4) por lo tanto, quizás podamos tener una suba de las Bolsas pensando que lo peor se ha evitado, pero el costo será muy alto; 5) hace unas semanas les recomendé los bonos de Grecia, que estaban en 12, hoy valen 14 y siguen pagando un 2% anual, lo que quiere decir que por cada 100 mil euros nominales, recibo un 7% sobre mi inversión real siempre que no dejen de pagar y si esto sucede, seguramente en dos años lo que me den debería valer más de 14; 6) en síntesis, mucho cuidado y no se entusiasmen, porque las Bolsas no siempre van en el sentido correcto simplemente y hoy más que nunca se manejan por niveles técnicos y no por los fundamentos. Concreto, al grano, como siempre, el «Oso».


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