«¡Pensar que ayer uno podría haber pagado con un dólar una acción del Citigroup y encima le daban el vuelto! Lo peor es que dentro de una semana le pueden preguntar si no tiene cambio». De esta manera, un operador ponía algo de ironía a lo que fue otro derrumbe en los mercados del mundo. Incluso ya se habla de cambios en las empresas que deben componer los índices (Dow Jones, S&P 500), dado que las que eran relevantes hace un año, ya no lo son o quizá se esfumen. Algo de calma, poca por cierto, trajo el comentario de un importante economista, más del mundo académico que de los medios, que señaló que «una quiebra en Estados Unidos no es algo dramático como en la Argentina. Es una oportunidad para reestructurar las deudas». Estaba hablando de General Motors, obviamente. La extrema debilidad de las acciones sembró de nuevo pánico respecto del tratamiento de accionistas, bonistas y depositantes del banco. En caso de una nacionalización total de la institución -el escenario más probable a esta altura- pierden aquellos que poseen acciones, tanto ordinarias como preferidas. Quienes tienen bonos seguirían cobrando, al menos en el caso de que el banco no quiebre. El precio de los bonos, de todas maneras, refleja cierta incertidumbre, ya que cotizan por debajo de u$s 80 y a un rendimiento del 10% anual. Los ahorristas son los mejor posicionados, ya que no sólo tienen sus fondos garantizados en los Estados Unidos (hasta 250.000 dólares los plazos fijos y la totalidad en cuenta corriente), sino que además están primeros en la lista para recuperar sus fondos en caso de una quiebra.
Pero aterrizando por un momento en la plaza doméstica, la batalla real es la del dólar. Ya poco importan bonos y acciones. Los llamados telefónicos del Gobierno a los compradores de divisas son un clásico en las mesas de dinero. En primer lugar se limitan en monto las operaciones. Se mencionaba que ese tope era de u$s 5 millones. Y si había alguien que intentaba comprar ese monto, sobrevenía un interrogatorio: ¿quién compra? ¿ para qué? Y si aprobaba, luego se le recomendaba: «Sería mejor que dosifique las compras...» Por estos motivos es que surge la duda sobre cuál es el verdadero valor del dólar en la plaza. ¿Es el de las casas de cambio, es el de transferencia, es el de los arbolitos o es el «blue» (transferencia en negro)? Los cambios no son de un día para el otro; al fin y al cabo los controles impuestos fueron lanzados gradualmente. Por ello es que crece el volumen de negocios en el mercado informal y la brecha con el «oficial» es de 8 centavos. Consuelo en el microcentro porteño: al menos en plena crisis se reactiva un sector, como el de los «arbolitos» que hacen jugosas diferencias diarias por la brecha con el oficial. Todo vuelve. Una suerte de «ataque ochentoso» en lo financiero, por los controles existentes hace ya 20 años. En la plaza de futuro, el Banco Central es casi el único oferente de contratos: vendía ayer divisas a $ 4,065 con fecha de vencimiento en marzo de 2010. Esto implica una devaluación de «sólo» el 11,3% a un año de plazo. Ante esta posibilidad de cobertura barata para evitar sorpresas con el tipo de cambio, se multiplican los importadores, inversores institucionales y hasta minoristas que optan por cerrar contratos. Una prueba de ello es que el Rofex tenía sólo 100 cuentas activas a inicios de 2008 y ahora ya suma más de 800, con Puente Hermanos liderando el ranking.
Aun en este contexto de extrema turbulencia, algunos brokers se animan a recomendar bonos argentinos. ¿Acaso será alguien con las facultades alteradas? Un informe difundido ayer por una de las sociedades de Bolsa con más llegada a inversores extranjeros estimó que puede haber un nuevo rally en el precio de los títulos «una vez que se estabilice el mercado internacional». Pequeño detalle: ¿alguien sabe cuándo se estabiliza Wall Street? La distensión de la pelea entre el Gobierno y el campo, el canje efectuado con Préstamos Garantizados, más la expectativa respecto de avanzar con los «holdouts» y un eventual acercamiento con el FMI abren nuevas perspectivas para la deuda argentina. ¿Cuáles son los títulos recomendados? Entre los nominados en pesos, los que están en el tramo medio de la curva, el PR 12 y Bogar 2018. Entre los nominados en dólares, sobresalen el Boden 2015 y el Discount. Como siempre, si aciertan, dirán: «Yo lo anticipé». Si no aciertan, permanecerán callados y nadie se acordará de que erraron el pronóstico.
El índice de los muertos. Así denomina el mercado el novedoso bail-out index que elabora el NASDAQ desde principios de año. Éste agrupa a una veintena de compañías que recibieron aportes del Tesoro norteamericano desde la caída de Lehman Brothers, incluyendo a bancos de primera línea y empresas como General Motors. No es difícil inferir qué pasó con este índice: sufrió una caída superior al 50% en apenas dos meses (más del doble que el promedio de mercado), reflejando la debilidad de las empresas que lo conforman. A esta altura, es más que obvio que la inyección de capital por parte del Tesoro estuvo muy lejos de tranquilizar a los inversores.
¿Contaminó o no la ANSES de Amado Boudou el canje internacional de los Préstamos Garantizados? Este diario adelantó su intervención. En el Gobierno reconocen que sólo compraron u$s 40 millones. Igual este obsequio de Boudou a tenedores de PG (intermediarios incluidos) ya es cuestionable. Pero el monto sería bastante mayor aún. En el Ministerio de Economía dicen que «no es posible saber quién compra, porque sólo los bancos custodio cuentan con esa información». No suena muy creíble. Además, destacan que se está en pleno proceso de traspaso de papeles y por ello el cierre de toda la transacción se hará dentro de tres semanas.
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