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Lo que se dijo en el congreso
Agustín Rossi, jefe del bloque oficialista de Diputados.
El jefe de la bancada oficialista se sacó el gusto de responderle a la oposición que había dejado el recinto, aunque tuvo la delicadeza de admitir que su gente había dejado de lado formalidades legislativas. Importante, porque en una república las formas son cuestiones de fondo.
Agustín Rossi (FpV, Santa. Fe): Yo creo que fue un gran error de parte de la oposición levantarse e irse, además de haber hecho un uso chicanero y abusivo del reglamento haciéndonos soportar el planteamiento de veinte cuestiones de privilegio, todas en el mismo sentido, con el único sentido de aletargar nuevamente el inicio de la sesión. Les aconsejo que no pierdan el tiempo yendo a la Justicia, porque cada vez que lo hacen les termina yendo mal. (...) Quiero confesar algo. Yo sé que para muchos de los bloques que hoy están sentados acá, y también para muchos de nuestros compañeros, quizás uno o dos días más, la semana que viene como planteó alguno, hubiese sido lo más prolijo. No es que a nosotros no nos preocupen las formas, porque siempre tratamos de cuidarlas. (...) El tiempo no era un valor inocuo. A más tiempo, las presiones que se ejercían seguramente tendrían mayores posibilidades, y esto también hay que decirlo. Por eso yo pido disculpas si violentamos algunas formas. Nosotros sabemos este tipo de cosas y también, créanme, las meditamos.
Cuando se justificó a la hora de la retirada, el macrista Federico Pinedo enumeró las atribuciones que dice le negó el oficialismo en el debate.
Federico Pinedo: Los que se llaman los privilegios de los diputados nacionales son, en realidad, sus derechos a representar al pueblo que los votó. (...) Poseo el derecho y la obligación de participar en el proceso de formación de las leyes de acuerdo con los procedimientos establecidos por la Constitución nacional y el reglamento de la Cámara de Diputados. Tengo derecho a participar de los debates de las comisiones asesoras de este cuerpo que deben intervenir reglamentariamente para que la Cámara se pueda expedir. Tengo derecho a expresar mi opinión, pero también tengo derecho a oír la opinión de los demás. Tengo derecho a cambiar de opinión si algún diputado me convence de que estoy equivocado en lo que pienso. Tengo derecho a contar con la oportunidad física de leer las opiniones de los señores diputados expresadas en la comisión y a leer los despachos de comisión que cada diputado haya presentado. No me pueden privar de este derecho, porque de lo contrario no puedo ejercer responsablemente el mandato popular que me han conferido. Tengo derecho de disponer del tiempo físico para escribir mi posición y consultar con mi bloque qué posición vamos a adoptar frente a una cuestión determinada. Tengo derecho a oír a los ciudadanos que me votaron o que hayan manifestado interés por un tema sobre el cual nosotros tengamos que resolver. Entonces, cuando nos dicen que debemos participar de una reunión de comisión en la que se firman los despachos antes de que termine la discusión, en la que se cierra la Mesa de Entradas de la Cámara de Diputados para recibir dictámenes, en la que se vuelve a abrir a las doce de la noche a voluntad de un diputado cualquiera que en ese momento ejercía la conducción de una reunión de comisión para poder presentar dictámenes y para que al día siguiente sesionemos a las diez de la mañana, queda en claro que no voy a contar con el tiempo suficiente para sentarme a escribir y para leer las posiciones de los distintos señores diputados. En estas condiciones no puedo ejercer mi representación popular como corresponde, es decir, con responsabilidad.
«NOS LOS VI EN LA PLAZA»
El arista Fernando Iglesias mortificó al oficialismo cuando los acusó de no aparecer por la Plaza de Mayo cuando era un riesgo hacerlo.
Fernando Iglesias (ARI): Este Parlamento está siendo degradado y está siendo tratado como una mera escribanía, aunque es peor que una escribanía, porque los escribanos tienen más tiempo para leer los documentos que se ponen a su consideración que los diputados de la Nación. Ningún escribano permitiría que le pasaran un documento de esta extensión, para producir ocho horas después un dictamen sobre su validez o invalidez jurídica. Ese es sólo el primero de los puntos que me ofenden en mi calidad de diputado. El segundo son las expresiones de ciertos diputados del oficialismo, que se acordaron de los derechos humanos en 2003 y no tuve el honor de ver en la Plaza de Mayo durante la dictadura. Tampoco tuve el honor de verlos en esta Cámara ni en el Senado, cuando muchos representantes de la oposición planteaban la derogación de la obediencia debida y el punto final; y ahora vienen a hablar como si hubieran inventado los derechos humanos.
VUELVE LA ALTA PELUQUERÍA
El cordobés Juan Carlos Vega tuvo el único cruce simpático de la sesión al reclamarle a la presidenta que bastoneaba el debate que le prestase algo de atención.
Juan Carlos Vega (Coalición Cívica, Córdoba): Quiero que tomen mis palabras fuera de todo ideologismo. Quiero que se interpreten -no sé si lo lograré- fuera de la falsa opción «Clarín versus Kirchner»; no me interesa plantearlo así. Me preocupa mi país. ¿Qué dice la Carta de la OEA en relación con el tema que estamos debatiendo? Espero que la señora presidenta me escuche, más allá de que no comparta mis argumentaciones.
Patricia Vaca Narvaja: El señor diputado sabe que las mujeres podemos hacer muchas cosas al mismo tiempo.
J.C.V.: Peinarse, entre otras cosas...
P.V.N.: Por favor, señor diputado, considere mejor a las mujeres.
J.C.V. (risas): Bueno, señora presidenta; sé que me está escuchando.
LA MAMA DE RECALDE
Héctor Recalde, que tiene humor y ciencia para defender a los sindicalistas, estaba para más que para aportar con un cuento infantil.
Héctor Recalde: Quisiera rendir un homenaje a mi vieja; hace pocos días se cumplió un aniversario más de su muerte. Cuando yo era chico ella me contaba un cuento. Me decía que una vez en un colegio la maestra les dio veinte minutos a los chicos para resolver un problema; todos se pusieron a trabajar para tratar de resolverlo, pero uno cuestionó el tiempo que tenía; por supuesto, pasaron los veinte minutos y todos los chicos resolvieron el problema menos aquel que cuestionaba el tiempo. Por eso yo digo: discutamos la ley. Hemos logrado salir de uno de los componentes de lo que hoy denomino eje perverso, que son tres leyes con un origen no genuino, porque son tres leyes dictadas por la dictadura militar, con cuentas pendientes de este Congreso: la ley de radiodifusión, la de entidades financieras y la de contrato de trabajo. Ortega y Gasset decía: «Argentinos, a las cosas».
¿CHAVEZ LO HIZO MEJOR?
La diputada Graciela Camaño aportó el discurso más sólido en contra del proyecto de ley de medios. Se apartó del oficialismo al que representa en la Cámara. Con filosa lengua, ironizó sobre el argumento de la urgencia de hacer caer una ley votada bajo un régimen militar. Ironizó con un brindis a Hugo Chávez.
Graciela Camaño (FpV, Buenos Aires): Lamento informarles, queridos compañeros, que la mora legislativa es escandalosa. Quienes vamos a votar este proyecto de ley y quienes lo propusieron fuimos electos por una ley de la dictadura que se llama Código Electoral. Las personas jurídicas que intervienen en la ley también se van a regir por una ley de la dictadura: Lanusse, Ley de Sociedades. En el proyecto se les abre el juego a las cooperativas, las mutuales y las fundaciones, ley de la dictadura. Seguramente las cooperativas, las mutuales y hasta los privados vayan a ir a pedir algún tipo de préstamo, Ley de Entidades Financieras, ley de la dictadura. No descarto que por ahí alguno haga valer la Ley de Marcas y Designaciones, ley de la dictadura. Probablemente alguien vaya a presentar algún recurso administrativo; va a utilizar la Ley de Procedimientos Administrativos, ley de la dictadura. Quizás alguien quiera traer del exterior un mobiliario o algo de alta tecnología, Código Aduanero -viejo conocido, ley de la dictadura-. O sea que el argumento de que estamos borrando una aberrante ley de la dictadura es un argumento flojito de papeles. (...) Si los actuales concesionarios de los servicios de comunicación han formado posiciones dominantes o se han constituido en monopolios es por absoluta responsabilidad de los poderes ejecutivos de turno. Que nadie se haga el distraído, porque hay responsables por acción o por omisión. Ahora es muy fácil venir al Congreso a pedirles a los diputados que les pongan coto a esas normas que se firmaron alegremente -vaya a saber por qué- con un artículo que vulnera nuestra propia Constitución. Digo esto porque el artículo 152 (financiamiento de medios estatales) es inconstitucional. Antes de finalizar no quería dejar de señalar, dado que algunos hablaron del «combo venezolano», que el amigo Chávez no redactó un artículo 152; el amigo Chávez se ajustó a derecho, porque recién cuando las licencias caducaron redactó su ley de comunicaciones.
PUEDE SER CONFISCATORIO
La radical Silvana Giudici ha vivido este debate mortificada porque el proyecto oficial se parece mucho a otro que presentó ella. Redobló las críticas al decir que puede haber confiscación de medios.
Silvana Giudici (UCR, Capital Federal): Este proyecto del Poder Ejecutivo es confiscatorio. Según el artículo 161, se obliga a todos los medios en el plazo de un año a desprenderse de todas sus frecuencias, salvo aquellas que estén dentro de las diez que ahora impone el nuevo régimen. Decimos que esto es confiscatorio porque además de plantear retroactividad y vulnerar la seguridad jurídica -por lo cual en algún momento sin dudas la Corte va a declarar su inconstitucionalidad-, se conjuga con otro artículo que tiene el marco vigente y que se vuelve a poner aquí, sobre la caducidad de la licencia. Si se pudieran aplicar y combinar estos dos artículos, nos vamos a dar cuenta de que el Ejecutivo se puede hacer cargo de la administración de la emisora de la cual declara la caducidad, y además los equipos destinados al funcionamiento también puede quedárselos, ya que no pueden ser desafectados de su uso.
DEBATE PIDE SUBTITULOS
El actor Claudio Morgado, defensor del proyecto oficial, usó la banca para reclamar que los canales pusieran en el aire una emisión con subtítulos del debate oficial. Casi una ironía, porque militando en el oficialismo pudo pedírselo antes al estatal Canal 7.
Claudio Morgado (FpV, Capital Federal): En este momento estamos produciendo un acontecimiento comunicacional televisivo. Aquí hay muchas cámaras de televisión que están transmitiendo en vivo algo sobre lo cual nosotros estamos legislando en estos momentos. La verdad es que esto es muy insólito, porque estamos legislando sobre algo que se está produciendo en este preciso instante. ¿Cómo podríamos probar la relación de fuerzas que se está dando en este momento? Por ejemplo, ahora no hay ningún subtitulado oculto que les dé la posibilidad a las personas sordas o hipoacúsicas de seguir el discurso que estoy pronunciando. Esto quiere decir que desde los propios medios se está legitimando el hecho de que algunas personas están incluidas en el proceso de comunicación y otras no.
LA DEFENSA MAS ENFATICA
La más enfática en la defensa del proyecto fue la jujeña María Carolina Moisés, quien alzó como argumento una pelea imaginaria entre los políticos y los medios. Cuando terminó de hablar, tensa, resopló como si hubiera pasado una prueba física.
María Carolina Moisés: Hoy la libertad de expresión no está amenazada por el poder militar, por la censura del autoritarismo. Hoy la libertad de expresión está amenazada por los dueños de los medios de comunicación grandes, pequeños y medianos. Porque la censura para decidir quién habla y quién no en un medio de comunicación la tienen los dueños; ésa es la verdad, sea uno, sean varios o sea un cuerpo de accionistas, y los intereses que esos dueños representan. (...) A mi juicio, lo fundamental de este debate es el derecho a la información que tenemos todos los argentinos y las argentinas. Hoy el concepto de información está totalmente modificado por la modernidad y la globalización. No es la información de hace veinte o treinta años. En la actualidad la superabundancia de información hace que todos estemos poco y muy mal informados. La celeridad de la información motiva que aquellas cosas que son importantes para la comunidad o para los dueños de los medios sean las reiteradas una y mil veces o las escondidas una y mil veces.
CASAS MAS, CASAS MENOS
Otro kirchnerista del Norte, José Antonio Vilariño, sumó argumentos a esa pelea imaginaria entre política y medios. Dijo creer que en los EE.UU. hubo una reacción antiprensa después del Watergate que serviría como inspiración de la iniciativa oficial.
José Antonio Vilariño (FpV): Los medios de comunicación -sobre todo a partir del avance tecnológico de los últimos tiempos- están asociados al poder. (...) Esto de tratar de transculturalizar a los pueblos, de lavarles la cabeza, es tan antiguo como la humanidad. (...) Los romanos no solamente llevaban a su ejército sino también a los hijos de la elite a educarse a Roma. También lo hacían los incas, este pueblo hermano de Quilmes. El pueblo diaguita calchaquí luchó 130 años y no lo lograron doblegar. Llevaban a los hijos de la elite a Cuzco para lavarles la cabeza, hasta que aparecieron los medios de comunicación. Bienvenida la imprenta y bienvenido el periodismo, con aquel caso famoso Watergate, que yo creo que marca un punto de inflexión porque los medios de comunicación empiezan a usarse como herramienta o factor de poder. Es importante tomar en cuenta los excelentes trabajos de investigación mostrando el negocio de los medicamentos, de las drogas, de la delincuencia e incluso de la corrupción. Bienvenido ese periodismo; que realmente investigue a todos.
Pero ese periodista del caso Watergate, que fue tan resonante en su arrepentimiento, contaba cómo fue abusado por los dueños de esos diarios -del Washington Post y del Times- para después constituirse en lo que ustedes conocen y que con toda ligereza se llama el cuarto poder. Estaba claramente materializado.
Por eso legislaciones como las europeas o las de los propios Estados Unidos reaccionaron de manera federal. Esos medios marcaban la elite política: si uno no salía en el Washington Post o en el Times no podía ser parte del próximo Gobierno en Washington. Eso fue así hasta que cambiaron su ley de radiodifusión, porque justamente con eso descubrieron el poder de concentración que tenían. Lo regionalizaron. Incluso llegaron a permitir la prensa amarilla, a la que tienen estipulada con claridad en su ley. Me parece que éste es el modelo que nosotros tenemos que tratar de hacer en esta sesión.


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