17 de agosto 2009 - 00:49

Locademia de militares argentinos en Haití

• Gobierno sancionó a cascos azules por acoso sexual

Nilda Garré
Nilda Garré
El Gobierno tiene los primeros uniformados sancionados bajo el nuevo sistema de justicia que promovió la ministra Nilda Garré con la derogación del Código de Justicia Militar. Se trata de un caso encuadrado como «intento de acoso sexual» que ocurrió en Haití, en instalaciones del cuartel de los Cascos Azules argentinos ubicado en Gonaives. Cuatro oficiales, entre ellos el titular del batallón que desplegó el país para la Misión de Estabilización de Naciones Unidas en Haití, fueron sancionados luego de un sumario que ordenó el Estado Mayor Conjunto. La novedad se conoció a través de un informe enviado a la Cancillería por el embajador José María Vázquez Ocampo, ex viceministro de Defensa, quien tomó conocimiento del hecho después de la ceremonia oficial que se organizó en la localidad haitiana de Gonaives para homenajear a los integrantes del Batallón Conjunto Argentino Haití X. Este contingente finalizó su misión en suelo haitiano el 10 de julio pasado.

La ceremonia -llevada a cabo ese mismo día- fue presidida por el representante especial adjunto del secretario general de la ONU, Luis Carlos da Costa, acompañado por el embajador Vázquez Ocampo y el segundo comandante de la Fuerza de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas (Minustah), general de brigada Ricardo Toro Tassara (Chile).

El comandante del Batallón Conjunto Argentino (uno de los sancionados), capitán de fragata infante de marina Luis María Cormick, expresó en su discurso que «el diario accionar del batallón transmitió a ciudadanos y autoridades haitianos que los hermanos argentinos están dispuestos a asistirlos con el noble propósito de consolidar las instituciones de vuestra querida patria». Por otra parte, el general Toro destacó el papel trascendente que realizó el grupo argentino durante las elecciones senatoriales. «Gracias al alto profesionalismo, dedicación y coraje demostrados, permitió que en el alto Artibonite y en el departamento del Nord Ouest, zona de responsabilidad del batallón argentino, se desarrollaran con total normalidad, no produciéndose ningún incidente». El representante especial adjunto finalizó la serie de alocuciones agradeciendo en nombre del secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, la histórica participación de la República Argentina en las operaciones de mantenimiento de la paz, bajo el mandato de Naciones Unidas. Los Cascos Azules criollos recibieron la medalla «Al servicio de la paz» y más tarde se desató el escándalo. El calor de aquel día obligó a fijar para las 11 de la mañana el acto de entrega de medallas de reconocimiento y una hora más tarde comenzó el refrigerio. Se había contratado un grupo musical haitiano integrado por cimbreantes morenas que acompañaban con su danza el ritmo caribeño de la orquesta. Bocaditos, whisky, vino Trivento (chileno) y el añejo ron de cinco estrellas Barbancourt animaron a todos, en especial a los jefes del batallón.

No está claro quién dio la idea de lanzar a las cuatro oficiales femeninas del cuartel a una precaria pileta de natación utilizada para aliviar el rigor de las elevadas temperaturas locales. La primera víctima del remojón fue una teniente del Ejército Argentino, mientras que las tres restantes -entre ellas una auditora (abogada) de la Armada- buscaron refugio en un container-habitación. Hasta allí se dirigió un grupo de oficiales y, según el extracto del sumario enviado al brigadier general Jorge Chevalier, titular del Estado Mayor Conjunto, se dice que intentaron ingresar a través de la abertura del aire acondicionado con el propósito de llevarlas por la fuerza. Fuentes militares consultadas por este diario dijeron que el ánimo no era de humillación ni mucho menos acoso sexual, aunque reconocieron el desenfreno, quizá producto del exceso de alcohol.

El país ha contribuido con tropas para la Minustah desde su creación en junio de 2004 y nunca hubo reproches a la disciplina de sus soldados.

El Contingente Conjunto Argentino Haití X estaba integrado por 503 cascos azules de la Armada, el Ejército y la Fuerza Aérea. Fueron relevados a fines de julio por otro grupo, el Haití XI, a cargo del capitán de navío Rubén Galliussi, mientras que el teniente coronel Ernesto DAmbra es el jefe del batallón conjunto basado en la ciudad de Gonaives.

La política sobre diferencias de sexo ha sido uno de los ítem de mayor interés del actual Gobierno y es conocida la prioridad que se dio a la inclusión de la figura de acoso sexual como supuesto de falta disciplinaria grave y gravísima (según la situación jerárquica del victimario) en el proyecto de reforma integral del sistema de justicia militar. El caso del Batallón Haití X entró a la base de datos que elabora la Dirección Nacional de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional Humanitario del ministerio a cargo de Ileana Arduino y engrosó los hechos registrados por el Observatorio de la Mujer, otra estructura burocrática inventada por la ministra Garré para seguimiento de este tipo de violación de la disciplina militar. El ministerio cuenta con un alto número de mujeres en puestos ejecutivos.

El brigadier Chevalier es el responsable del adiestramiento y preparación previa de los efectivos que se despliegan en el exterior en misiones de paz. La selección de los cuadros corresponde a cada una de las fuerzas, pero el adiestramiento específico corre por cuenta del Centro Argentino de Entrenamiento Conjunto para Operaciones de Paz (Caecopaz) dependiente del Estado Mayor Conjunto.

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