19 de febrero 2013 - 00:00

Loffreda y Albanese

El rugby como deporte integrador es un generador de grandes personas; sus enseñanzas se transmiten de generación a generación gracias a un ejército de voluntarios que, sábado a sábado encuentran energías -o las recargan de la energía abundante disponible- para ayudar a que infantiles o juveniles aprendan el rugby tanto como deporte como escuela de vida.

El camino del rugbier empieza pero nunca termina -el club es clave en la formación moral del individuo- y por más que se abandone la práctica activa, el que lleva al juego en la sangre seguirá volcando lo aprendido desde el rol que mas le quepa.

En ese sentido, la experiencia en un campo de juego puede ser un importante factor fuera del mismo. Y la transmisión suele ser más efectiva si el que comunica se ganó el respeto como jugador y lo mantuvo fuera de la cancha.

La Unión de Rugby de Buenos Aires, con el expuma y exentrenador del seleccionado nacional Luis Gradín en la presidencia, recientemente nombró a dos verdaderos embajadores de nuestro rugby para que participen en la reconstrucción de su rugby. Por un lado llamó a Marcelo Loffreda como asesor de selecciones de la URBA, y además sumó a Diego Albanese para entrenar al seleccionado de jugadores menores de 17 años.

Ambos tienen un extenso currículo, pero sobre todo tienen en común un claro entendimiento del entramado filosófico del rugby y la importancia que tiene en esa formación integral de la que hablábamos.

El "Tano" Loffreda jugó en Los Pumas por primera vez en 1978 y fue centro de Los Pumas, equipo para el que jugó con interrupciones hasta 1994, habiendo sido capitán en dos períodos (1989-90 y 1994). Multicampeón con el San Isidro Club, al retirarse volvió a salir campeón con su club ya como entrenador y luego condujo al seleccionado nacional entre 2000 y 2007.

Su último partido a cargo de Los Pumas es el recordado triunfo contra Francia que le dio el tercer puesto a Los Pumas en el Mundial de Francia 2007. Entrenó en Inglaterra y luego tuvo un paso por las estructuras de la Unión Argentina de Rugby. Si bien nunca se fue del rugby -siempre colaborando en su club, lejos de las luces como buen rugbier- vuelve en un rol que le cabe perfectamente.

Diego Albanese es recordado por muchos como autor de los unos de los tries más importantes del seleccionado, clave para el triunfo contra Irlanda en 1999, asegurando un lugar en los cuartos de final de un Mundial por primera vez. Pero el exwing es mucho más que eso; jugó en Los Pumas entre 1995 y 2003, siempre entregando más de lo que su físico suponía podía dar y con una mente especialmente ovalada. También fue campeón en el SIC y jugó profesionalmente tanto en Francia como Inglaterra.

Colaborador del seleccionado nacional M20 durante un par de temporadas, se volcó a la comunicación y su claridad conceptual fue un gran aporte a las transmisiones de ESPN, la cadena que cubre el rugby.

Ambos volvieron la semana pasado al pasto y los primeros receptores de su enorme sabidurías son los juveniles que se preparan para el Campeonato Argentino. El rugby recupera a dos grandes: esto es una buena noticia.

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