- ámbito
- Edición Impresa
Lograda mezcla de humor y danza contemporánea
«Tres episodios insistenciales», el fragmento de la trilogía «Surmenage a trois» concebido por Alejandro Ibarra (los otros dos fueron creados por los coreógrafos invitados Gustavo Wons y Karina K).
El programa que está presentando la compañía de teatro y danza «Proyecto dos», que dirige Alejandro Ibarra, es una trilogía denominada «Surmenage a trois», donde hay un obra del mismo Ibarra y dos de coreógrafos invitados: Gustavo Wons y Karina K.
De Wons, está «Vinilo», una pequeña obra de 18 minutos de duración donde el coreógrafo vuelve a proponer una serie de diseños jazzísticos y una pequeña trama argumental. Valija en mano, antes de partir, un joven pone en su viejo tocadiscos un long-play con música de jazz muy energética y bailable. De las sombras emergen bailarines que interpretan junto al protagonista un puñado de cuadros musicales, que recuerdan en su estructura y movimientos a los del trabajo anterior de Wons: «Caravan», un musical de jazz que se vio en El Nacional hace poco tiempo. «Vinilo» recupera algo del espíritu de aquella propuesta, más ambiciosa por cierto, y también juega con el humor que surge de las situaciones. Los integrantes de «Proyecto Dos» bailan con total capacidad los cuadros coreográficos preparados por Wons y dejan deslizar algunos elementos dramáticos que acompañan la danza, logrado una secuencia de contundente swing.
«Tres episodios insistenciales tres» es otra humorada de la actriz y en este caso coreógrafa Karina K, que juega con situaciones absurdas y cómicas protagonizadas por una horda de simios que invaden el escenario y concluyen bailando un «Lago de los cisnes» freak. Inspirada en los diseños coreográficos originales para el ballet de Tchaikovsky y con una banda musical adaptada, Karina K se ríe de la danza clásica pero siempre en un marco de simpatía. La compañía tiene aquí un comportamiento destacado con natural predisposición para la ironía y la mordacidad.
«Urbánopolis», también una breve creación de 17 minutos de Alejandro Ibarra, completa el programa titulado con otra secuencia divertida donde todos los participantes son víctimas y victimarios de una sociedad violenta. Otra vez la música muy energética acompaña los movimientos del grupo «Proyecto Dos», que bailan munidos de revólveres.
Las tres visiones conforman un espectáculo de unos 70 minutos rebosantes de buen humor y buena danza contemporánea.

