La empresa Clearsprings Ready Homes, contratada por el Ministerio de Interior para gestionar el alojamiento y la manutención de los refugiados en la capital galesa, les exige que lleven en todo momento la pulsera para tener derecho a recibir tres comidas al día.
"Nos dijeron que si nos negamos a llevarla informarán al Ministerio", explicó al diario Eric Ngalle, de 36 años, que aseguró que cuando se negó a lucir la identificación en la muñeca dejaron de proporcionarle alimentos.
Al caminar por la calle, "en ocasiones algunos conductores ven nuestras pulseras, empiezan a hacer sonar la bocina y gritan por la ventanilla: 'Vuelvan a su país'. Otras personas nos dicen cosas terribles", agregó.
Clearsprings se defendió argumentando que necesita identificar a quienes tienen derecho a recibir comida, pero eso no frenó las críticas de políticos y organizaciones locales, que la acusaron de estigmatizar a los refugiados y compararon la medida a la identificación de los judíos bajo el régimen nazi.
Ayer, el Parlamento británico se preparaba para debatir la medida.
"Recuerda al régimen nazi, cuando obligaban a la gente a llevar la estrella de David", declaró Hannah Wharf, una responsable del Consejo galés de refugiados (WRC).
Jo Stevens, diputado laborista de Cardiff, dijo en Twitter que habló con la empresa y que la obligación de llevar el brazalete "cesará.
La semana pasada causó polémica en Reino Unido el color rojo con el que
se pintaron las puertas de las casas donde viven solicitantes de asilo en Middlesbrough, en el noreste de Inglaterra, una medida que incitó diversos ataques racistas.
Los solicitantes de asilo en el país no tienen permiso de trabajo ni tienen derecho a reclamar las prestaciones sociales convencionales, sino que reciben alojamiento y alimentos.
| Agencias EFE y AFP |


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