4 de marzo 2015 - 00:37

Lorenzetti: jueces no gobiernan, pero deben poner los límites

Ricardo Lorenzetti explotó todos los recursos de la retórica para responderle a Cristina de Kirchner y a sus críticas a la Justicia sin mencionarla en ningún pasaje del discurso de apertura del año judicial.
Ricardo Lorenzetti explotó todos los recursos de la retórica para responderle a Cristina de Kirchner y a sus críticas a la Justicia sin mencionarla en ningún pasaje del discurso de apertura del año judicial.
Ricardo Lorenzetti fue bastante más allá de lo que se esperaba de una respuesta suya a los retos que Cristina de Kirchner le lanzó a la Justicia el domingo pasado ante la Asamblea Legislativa. El jefe de la Corte Suprema proclamó ayer, en el acto de apertura del año judicial, que el tribunal no tolerará que se ponga en riesgo el Estado de Derecho, reivindicó el diálogo entre poderes y rechazó censuras, pidió terminar con la impunidad y elevó a Alberto Nisman a la categoría de víctima, con lo que dio un paso adelante en la investigación de esa causa. Por si faltaba algo, le envió varios mensajes aún más directos a la Casa Rosada: afirmó que llegó el tiempo de terminar con la impunidad (en todos sus colores), que no existen poderes sin límites dentro del Estado y le explicó a la Presidente que la Corte ya se había pronunciado, en tiempos de Julio Nazareno, sobre la causa por el antentado a la Embajada de Israel, reclamo que fue uno de los dardos políticos más duros que lanzó Cristina de Kirchner el domingo pasado.

Lorenzetti
se rodeó ayer de buena parte de la familia judicial para el acto de apertura del año, aunque esta vez hubo refuerzos importantes. Dio su mensaje acompañado del resto de la Corte, de jueces de todos los fueros, como inclusive el federal Daniel Rafecas. Desde cerca lo seguía otra jueza, Sandra Arroyo Salgado, no muy lejos de Julio Alak y de la procuradora Alejandra Gils Carbó.

El comienzo del acto fue para marcar la cancha. Como sucedió en otras ocasiones, la Corte esta vez proyectó un video sobre "víctimas y tragedias". La edición terminó con la cara de Alberto Nisman.

"Todos ellos forman parte de las tragedias de los últimos años. Y es lo que nos debe conmover",
arrancó explicando Lorenzetti. Desde ese momento a cada afirmación dura del presidente de la Corte contra el Poder Ejecutivo le siguió un aplauso cerrado. "Todos ellos nos han dejado la obligación de terminar con la impunidad, es tiempo terminar con la impunidad".

Luego arrancó un discurso que duró más de una hora y en el que en ningún momento pronunció el nombre de Cristina de Kirchner. No hizo falta, en cada afirmación estaba claro el destinatario.

De ahí que se escuchó: "La idea de una conducción centralizada, descendente, homogénea, que controle todo, ya no funciona".

Otro misil dirigido a la Rosada fue: "No es yendo a los extremos; si uno se relaciona sólo con los que piensan igual. Hay que hacer lo contrario, ir a las plazas públicas. O las audiencias públicas; así se conduce la diversidad actual".

Lorenzetti
siguió apartándose del tono más doctrinario, pero en un ensayado lenguaje llano, que le gusta utilizar en estos actos: "Si lo que promovemos es el miedo, las sociedades no funcionan, la Argentina tiene una larga historia en la que se le metió el miedo; debemos promover confianza, las relaciones interpersonales",

Uno de los momentos más duros fue cuando pronunció la frase que quedará para el recuerdo de este año: "Es tiempo de terminar con la impunidad". Pareció más un anuncio de lo que vendrá que una definición.

Ese tono de advertencia llegó al punto cumbre cuando avisó: "No toleraremos ninguna acción extrema que ponga en riesgo el Estado de Derecho". Estaba diciendo que los 4 miembros actuales de la Corte Suprema están dispuestos a ocupar el rol que les da la Constitución Nacional como límite útimo del Estado y la legalidad.

Para ese momento los jueces, embajadores e invitados superaban los 200. A ellos les dijo: "Los jueces no deben ceder a las presiones, los jueces no gobiernan, deben poner lìmites"

"Es bueno que las sentencias sean criticadas por parte de funcionarios, ciudadanos o periodistas, eso enriquece. Pero muchas veces no criticamos el argumento, sino que deslegitimamos al emisor, diciendo que el juez no es independiente, que responde a tal o cual. Eso no es bueno en el debate democrático"
, dijo Lorenzetti, "No está mal que hablen los demás poderes del Estado. Debe ser uno de los pocos países del mundo donde se censura el diálogo entre poderes". Lorenzetti, siempre sin mencionarla, le explico luego a Cristina de Kirchner que en 1999 Nazareno dictaminó que el ataque a la Embajada de Israel había sido responsabilidad de la Jihad Islámica: "Nosotros como tribunal no podemos modificar lo que ya ha sido aceptado. Es cosa juzgada".