Hernán Lorenzino ocupará la cartera de Economía en un gabinete que fue confirmado casi en su totalidad para acompañar a Cristina de Kirchner en el comienzo de su nuevo mandato.
De todos los ministros de la gestión Kirchner, Hernán Lorenzino es el que asume con menos «colchones»: hoy es cero el superávit primario, los dólares de la balanza comercial no alcanzan, no hay más capacidad ociosa y el tipo de cambio está lejos de una sobrevaluación. Seguramente estas cuestiones incidieron en la elección de Cristina de Kirchner, dado que habrá que retornar en 2012 o 2013 a más tardar al financiamiento en los mercados internacionales. Tiempos de «sintonía fina», como se los definió. Lorenzino era la mejor baraja que podía jugarse de las que había en el mazo. Los precios de los papeles argentinos subieron inmediatamente un dólar con el anuncio. Pero no es que los inversores avizoren cambios en la relación con el FMI, un saneamiento del INDEC o un rápido arreglo del default con el Club de París. La reacción al alza fue también de alivio por el resto de los naipes que podían haberse puesto sobre la mesa.
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El nuevo ministro de Economía, ferviente hincha de Boca Juniors, tuvo una carrera meteórica. Con sólo 27 años, en 1999 ingresó, siendo ya abogado, en la Dirección de Crédito Público de la provincia de Buenos Aires. Francisco Eggars, especialista en finanzas públicas, fue su tutor. Pero el auge bonaerense en 2002, con los ascensos de la mano de Eduardo Duhalde de Jorge Remes Lenicov, Jorge Sarghini y el propio Eggars, hizo que Lorenzino estuviera a cargo de la Dirección de Crédito Público. Y en 2005 se colgó rápidamente la medalla de sacar a la provincia de Buenos Aires del default, con una aceptación del 95%, mayor a la que semanas antes había cerrado Roberto Lavagna. Fue, es cierto, con una oferta menos agresiva, pero el objetivo era sacar a la provincia del default y para ello se necesitaba el 95% adentro.
Siendo abogado completó su formación en la Universidad Di Tella, a diferencia de Amado Boudou, que fue a la UCEMA. En esa entidad hizo dos masters, uno de Finanzas y otro de Gestión Pública (Abal Medina fue varios años profesor de la Universidad de San Andrés, donde también completó una maestría de Políticas Públicas Eduardo de Pedro, de La Cámpora).
Canje de deuda
Con el desembarco en 2008 de otro bonaerense en el Ministerio de Economía, el silencioso Carlos Fernández, Lorenzino accede a la Secretaría de Finanzas. Y es desde ese cargo donde se cuelga otra medalla: el cierre del canje de la deuda argentina en la reapertura de la oferta a los bonistas. El pago al Club de París quedó en el camino, especialmente tras el efímero intento del pago contado que frustró la caída de Lehman Brothers en 2008. Quien seguramente ocupará la Secretaría de Finanzas desde el 10 de diciembre será el segundo de Lorenzino, Adrián Cosentino. Posee ya una larga trayectoria en el sector, de ambos lados del mostrador, tanto en el sector privado como en el público. El reemplazo de Roberto Feletti, viceministro que pasa a la Cámara de Diputados, lo tenía Boudou decidido pero no lo comentaba ni a sus más estrechos colaboradores.
Delegación
El indicio de que iba a ocupar el cargo de Amado Boudou, Lorenzino lo tuvo el 2 de noviembre. Fue cuando Cristina de Kirchner lo sumó a la delegación que partió ese día a la cumbre del Grupo de los 20 en Cannes. Hasta lo incluyó en la reunión con Barack Obama. Debió sacrificar Lorenzino, eso sí, su participación en la Maratón de Nueva York del domingo 6, para la cual se había anotado y entrenado. Los 42K deberán esperar ahora.
Deberían haber varios factores que desvelen al nuevo ministro. En primer lugar, basta con mirar antecesores para concluir que reformas amigables con el mercado como el INDEC o cumplir con el artículo IV del FMI -permitiendo revisión de la economía doméstica- serán metas casi imposibles. Deberá lidiar con la inflación, menor crecimiento, menores incrementos de la recaudación y dólares que ya no llueven. Asume con un superávit primario cero pero que además incluye como ingresos ganancias de la ANSES y del BCRA. Atrás quedaron las épocas de bonanza con el 4% de ahorro fiscal.
Paralelamente avanzan en Estados Unidos las demandas al país por los juicios en el marco del CIADI. Allí Lorenzino podría barajar la posibilidad de lanzar una ley de consolidación de pasivos. Sería una salida con el pago en títulos públicos a valor nominal de las demandas formadas ante ese tribunal del Banco Mundial. El CIADI es otro tema candente de corto plazo, con mayor temperatura que lo estimado y que puede marcar un enfrentamiento en la relación con los organismos. Este factor fue otro de los que deben haber incidido en su designación. Por ello es que le aguarda un sendero bastante irregular para transitar desde el sábado.
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