2 de diciembre 2009 - 00:00

“Los ciegos enseñan a superarse”

Cientos de empresarios se tapan los ojos con gafas negras, cada uno en su oscuridad se reencuentra con sí mismo y redescubre los otros cuatro sentidos. A lo lejos parecen locos moviendo sus manos para todos lados, oliendo chocolates, tocando sus piernas y brazos y uniendo sus manos formando una cadena humana. ¿Quién pensaría que esto es una charla de incentivo?

Toda esta locura tiene sentido cuando se reconoce a quien lidera la charla; Enrique Nardone, profesor de Educación Física, uno de los creadores del fútbol sala para ciegos y el ex técnico de la selección argentina de ciegos, Los Murciélagos, campeones del mundo.

«Todo depende de cómo se mire, la vista maneja el 82% de la información y sin embargo no hay nada que los ciegos no puedan hacer», explicó Nardone, quien desde que ha dejado la dirección técnica del seleccionado en 2004 dedica parte de su tiempo a brindar charlas de incentivo empresarial. El mensaje es claro, se trabaja sobre la confianza en uno mismo y en el otro. «La gente tiene que darse cuenta de que puede superar las adversidades, así como lo hicieron Los Murciélagos», concluye Enrique.

Las charlas de incentivo son una práctica habitual en las empresas para motivar a sus empleados. Algunas de éstas se destacan por su ingenio y dinamismo, entre ellas las que están a cargo de Nardone. Él es de aquellos que dejan un mensaje retumbando en la cabeza de todos los que lo escuchan.

Enrique tiene un aspecto soñador, desafío a todo y a todos y demostró que nada es imposible para los ciegos. Con tres mundiales jugados, uno ganado y dos subcampeonatos dejó una frase que resuena: «El deporte contagia y la discapacidad no». Sin lugar a dudas Los Murciélagos son un equipo diferente que ha demostrado que pueden ante cualquier adversidad. Este hombre de aspecto sencillo y humilde sabe cómo llegar a su público; profesor de Educación Física, utiliza la psicología para convencer de que «la unidad hace la fuerza». En un discurso que deja a todos con la boca abierta, cuenta la historia fascinante del seleccionado de Los Murciélagos, que hoy atraviesa un presente glorioso luego de tanto esfuerzo.

Con música, una pizarra y un proyector, habla rápido, pero sus palabras no son banales. «Un grupo depende de cada uno de sus miembros, como en el fútbol, en las empresas se trabaja en grupo y es necesario que cada uno de sus miembros se sienta cómodo», explica Nardone.

La palabra grupo la resalta una y otra vez, y hasta pone en acción un ejercicio que muestra la importancia de esto. «Con los ojos tapados, inmersos en la oscuridad, cada uno tome su piolín y átelo con el del compañero», ordenó el DT. Muchos no conocen a sus vecinos de asiento pero se ven obligados a intercambiar algunas palabras.

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