"¿Y Lula no va a decir nada (de mi detención)?", habría comentado con indignación Dirceu a correligionarios que lo visitaron en la prisión de Papuda, ubicada en las afueras de Brasilia, donde purga una pena de poco menos de once años de prisión por ser el cabecilla de la red que pagó sobornos a congresistas y financió ilegalmente la campaña del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) durante los primeros años de la gestión de Lula da Silva.
De acuerdo con los allegados del exhombre fuerte del PT, consultados por el diario O Estado de Sao Paulo, el exministro considera que el exmandatario no lo defendió públicamente como correspondía con lo cual, opina, también fue afectada la imagen del PT.
Los presuntos cuestionamientos de Dirceu a Lula da Silva serían, según analistas, la prolongación de una serie de desinteligencias entre ambos que datan de 2005 luego de que se destapó el "mensalão".
Al entregarse a la Policía Federal, el 15 de noviembre pasado, Dirceu lo hizo con su puño en alto y pronunciando vivas al PT, tras lo cual divulgó una carta en la que se definió como un "preso político". A pesar de no ocupar cargos en la cúpula del partido, se considera que continúa siendo uno de los miembros más influyentes de esa agrupación, fundada en 1980 por Lula da Silva.
En tanto, otras fuentes consultadas por el diario consideraron que el exgobernante evita que el tema contamine la agenda política afectando a la presidenta Dilma Rousseff, que en 2014 buscará su reelección.
Hace dos semanas, ambos se reunieron durante más de tres horas para analizar la estrategia frente a la prisión de Dirceu y sus compañeros y habrían acordado adoptar un bajo perfil ante el tema.
Luego de ello, la semana pasada, Lula formuló algunas declaraciones críticas sobre el régimen de prisión al que fueron sometidos Dirceu y el titular del PT, José Genoíno -quien luego sufrió problemas cardíacos y quedó detenido momentáneamente en su domicilio particular-, y aseguró que la Justicia parecía ser más severa con los detenidos del oficialismo que con los pertenecientes a otras formaciones.
Hace una semana, la cúpula del PT manifestó un claro respaldo oficial a Dirceu, Genoíno y el extesorero Delubio Soares, también preso, pese a que en 2005 el partido enfrentó fisuras internas debido al desgaste causado por el caso de corrupción.
Por su parte, Rousseff adoptó una posición más sobria que su fuerza política y el propio Lula frente a los presos. La única vez que se refirió indirectamente al caso, no fue para hablar de las condenas, sino para expresar su preocupación "por razones humanitarias, ante la salud extremadamente grave" de Genoíno.
| Agencia ANSA |


Dejá tu comentario