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Los cuatro cambios de vestidos, el foco de todas las miradas
Durante la mañana lució un vestido color beige; en la ceremonia central se la pudo ver con un diseño holandés color azul, para luego vestir uno sobrio color púrpura. Saludó desde un yate con un lujoso traje de noche.
Si para la cena de gala del lunes en el Rijksmuseum, Máxima eligió el rojo, para la celebración del martes escogió un majestuoso vestido-capa largo en tono azul cobalto, confeccionado en encaje y realzado con cristales y pedrería, firmado por el diseñador holandés Jan Taminiau, para luego cambiarlo para la foto oficial por uno rojo intenso.
El azul, símbolo de unidad y nacionalidad, también ha estado presente en la tiara que ha portado la nueva reina, una pieza realizada con diamantes sudafricanos y zafiros de Cachemira. Un fabuloso broche y un juego de pendientes de zafiros y brillantes completaban el aderezo de joyas.
Peinada con un discreto casquete, la princesa Beatriz de Orange apostó por un modelo azul con grandes estampados, más oscuros, y manga al codo rematada con un volante. Sus nietas Amalia, Alexia y Ariadna, que permanecieron a su lado durante la ceremonia, lucían sencillos vestidos de manga corta también en azul, tono que también adornaba sus dorados cabellos.
Por la mañana, para el acta de abdicación, Máxima Zorreguieta optó por un vestido de cóctel en tono "crudo" con falda con bordados y cuerpo liso, con una hermosa lazada en un hombro y manga al codo abullonada. Una cinta drapeada y un broche de brillantes lateral definían el modelo.
Tras 33 años de reinado, la ahora princesa Beatriz firmó su abdicación con un sobrio modelo en tono berenjena, que adornó con un collar de brillantes de tres vueltas y un sencillo alfiler en la solapa.
Mientras que para esta misma ocasión, las hijas de Guillermo y Máxima se vistieron con tres idénticos vestidos amarillos de corte sesentero y firmados por la española Pili Carrera.
Los flamantes reyes cerraron la intensa jornada de su coronación con un paseo en barco por Ámsterdam, mientras millones de fervorosos seguían la travesía desde la orilla. Máxima reapareció con un vestido de noche de fondo blanco y en tonos burdeos, adornado con pedrería en un escote, y con una pequeña cola, que fue su cuarto cambio de vestimenta y peinado del día. Se tuvo que cubrir los hombros con un chal del mismo tono ante las bajas temperaturas y añadirse otro beige en lana poco después.


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