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Los Dardenne llegan a la muestra con aroma a ganadores
Fabrizio Rongione, Luc Dardene, Marion Cotillard y Jean-Pierre Dardenne asisten a la exhibición en Cannes del largometraje “Dos días, una noche”.
En apenas una hora y media, los Dardenne superan en calidad a la mayoría de sus competidores de la Selección Oficial, cuyas películas raramente bajan de las dos horas.
Las dos noches y un día es el tiempo escaso del que dispone Sandra (Cotillard), para convencer a dieciséis colegas de su trabajo para que sacrifiquen un bonus de mil euros cada uno en favor de su propia continuidad laboral. Este verdadero chantaje al que la expone su jefe es el eje de la trama, que tiene que ver con la crisis económica europea que también alcanza a Bélgica (la acción como en muchos otros films de estos hermanos belgas, transcurre en Lieja).
La película trata sobre la solidaridad o la falta de ésta en varios de sus colegas. Sandra viene de una fuerte depresión por la que fue hospitalizada. Su marido Manu, interpretado por Fabrizio Rangione, que ya fue actor de reparto en "Rosetta", "El niño" y "La chica de la bicicleta", es su principal sostén anímico. Casi podría decirse que es su manager al acompañarla a visitar y tratar de convencer a quienes luego del fin de semana deberán votar entre "Sandra" y "Bonus". La autenticidad de estos diálogos, enriquecidos por frecuentes planos secuencia, integran el grueso del metraje y mantienen el suspenso en saber si ella logrará nueve votos como mínimo para no perder su trabajo.
Durante la conferencia de prensa y ante una pregunta de un periodista español, Jean-Pierre Dardenne reconoció que lo más difícil fue elegir el final, que es uno de los mayores aciertos de la película.
La mayoría de las preguntas fueron dirigidas a Marion Cotillard, quien lucía muy bella con un vestido completamente cubierto de grandes lentejuelas multicolores.
Confesó ser gran admiradora de los Dardenne y que vio todas sus realizaciones, nueve hasta el presente. El cine de ellos, afirmó, no es de "autor" sino "real", señalando que su film preferido es "El hijo".
Luc agregó que el proyecto con ella nació un poco por azar, ya que los hermanos habían tenido un encuentro con la actriz al ser coproductores de "De rouille y d'os". Lo más difícil fue, según él, "lograr que una tan gran estrella como Cotillard entrara en nuestro mundo. Fue un desafío pero gracias a los numerosos ensayos y mínima improvisación lo logramos".
La muestra conocida como Quincena de realizadores puede jactarse de haber contribuido a la carrera de numerosos realizadores hoy ya consagrados como es el caso de Lisandro Alonso. Lo que resulta algo menos frecuente es la programación de obras de directores veteranos aunque cada tanto sorprende, como fue la presentación de "Queen and Country", lo nuevo de John Boorman. Su presencia en el Theatre Croisette provocó una ovación y fuertes aplausos al final de la proyección.
Boorman comentó que se trata de una obra, en parte autobiográfica, que transcurre en 1952, cuando tenía unos dieciocho años y estuvo conscripto en el ejército durante dos años. Señaló que él no era tan bello como el joven actor (Callum Turner) que lo personifica. Y agregó que la chica (Tamsin Egerton) es una versión mucho más linda que aquella de la cual estuvo enamorado. Ambos jóvenes actores acompañaron al director de obras tan famosas como "A quemarropa", "La violencia está en nosotros"/Deliverance" y "Excalibur". No estuvieron presentes David Thewlis ni Richard E.Grant que componen, respectivamente, a un peculiar sargento y un sádico mayor del ejército. "Queen and Country" se relaciona con "Esperanza y gloria" ("Hope and Glory"), una célebre película anterior de Boorman de 1987 que también tenía acento autobiográfico y transcurría durante la segunda guerra mundial, cuando el joven tenía apenas siete años y las bombas alemanas caían sobre Londres. La nueva realización muestra al octogenario en gran forma y confirma que continúa siendo uno de los grandes directores del cine mundial.


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