Golazo de Martín Palermo y un tiro libre de antología de Marcelo Gallardo sellaron el empate de un superclásico para el olvido.
Locura de goleador. Martín Palermo festeja la apertura del marcador. Diez minutos después Gallardo empató con este delicioso tiro libre. Fue uno a uno en el clásico.
Quizás no lo quisieron ganar. Quizás no supieron cómo. Lo cierto es que los dos, de Boca y de River, de eso hablamos, pudieron y tuvieron momentos donde les quedaban más cerca los tres puntos de lo que pudiesen imaginar. Boca fue más, en la primera mitad y en un rato del segundo tiempo, sobre todo hasta el gol de Palermo. Aunque esa superioridad que tuvo el equipo de Carlos Ischia no se vio reflejada en las llegadas hasta las cercanías de Vega, espectador privilegiado del clásico (sólo tuvo el apuro de tapar un tiro cruzado de Gaitán en la etapa inicial). ¿Entonces en qué fue más Boca? Manejó mejor el balón, fue más ambicioso que lo que mostró River desde el inicio y daba la sensación, sobre todo en esos primeros 45 minutos, de que si se lo proponía, si se convencía de que era superior, se quedaba con el clásico. Por «Nico» Gaitán, por Palacio (de buen partido pero sin situaciones claras), y principalmente porque el futbolista que mejor entendió cómo y de qué forma se jugaba este partido tuvo camiseta azul y amarilla, y casi sin fisuras en los noventa minutos: Sebastián Battaglia. Figura excluyente. Jugó, metió (quizás mereció la amarilla unos minutos antes), se hizo dueño del medio y terminó ovacionado por su gente. La ventaja de Boca paradójicamente le hizo mejor a River. Coincidió con la entrada de Buonanotte y de Rosales (gran lectura del partido de Gorosito) y al ratito nomás Marcelo Gallardo justificó ampliamente su regreso a River. Pasarán lo años, pero la pegada del «Muñeco» no sufre alteraciones. 1 a 1; quedará para la discusión si Abbondanzieri tuvo responsabilidad. Lo cierto es que con la igualdad Boca no mostró más recursos y hasta sufrió por una corrida de Falcao, donde el colombiano tuvo la gloria en su botín derecho. Pero la tiro afuera. El clásico más grande del fútbol argentino (¿habrá otro igual en el planeta?) terminó decidido por los dos protagonistas más grandes del campo de juego, Palermo con 35, Gallardo, 33. Está claro que de chicos el superclásico no tiene nada.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario