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Los dos modelos que confrontan
Como vecino de Lanús y con el sueño de ser intendente, comparto a diario la preocupación de quienes temen volver a sus casas por vivir en uno de los distritos más inseguros de la provincia más insegura del país. La misma provincia donde hoy 3 millones de niños esperan a que el Gobierno se ponga los pantalones largos para comenzar las clases. Una provincia de la que algunos parecen no querer hacerse cargo.
Cuando asumimos en la Ciudad en 2007, recibimos un estado paralizado, con la infraestructura destruida, déficit fiscal y un desorden superlativo en las prestaciones básicas. Seis años después, cerramos 2013 con un superávit primario de más de $ 7.000 millones que se destinó enteramente a una inversión récord en obras públicas, llegando a valores cercanos al 20% de los ingresos. Además, se amplió el gasto en seguridad con la creación de la Policía Metropolitana y la administración y puesta en valor de un subte que se recibió sin subsidio del Gobierno nacional. Se licitaron todos los servicios como recolección de residuos, comedores escolares y hospitalarios, mantenimiento de hospitales y escuelas etc., devolviéndole a la Ciudad una mejor calidad de vida. Con una de las presiones fiscales más bajas de la Argentina (5,5% del PBG contra 6,3% que muestra la Pcia. de Bs. As.), hemos mantenido niveles de endeudamiento razonables para ciudades de similares características: el 25% sobre ingresos para CABA versus el 40% de Medellín, el 140% de San Pablo o el 160% de Madrid. Un 25% que distan largamente del 67% que tiene la provincia.
Nuestra visión de una Ciudad que promueve más y mejores oportunidades es indiscutible frente a un Presupuesto que destina más del 60% del gasto a las áreas sociales. Medidas como la creación de la Policía Metropolitana; la absorción del subterráneo; el mejoramiento y ordenamiento del pago de subsidios sociales; la urbanización de barrios carenciados; el equipamiento de hospitales; la mejora en el sistema educativo; la creación de un Metrobús que ha mejorado la forma de viajar de los vecinos de la Ciudad y también de los visitantes que llegan a diario de la provincia; y la recuperación del espacio público, en un marco de ciudad verde y saludable, se han podido llevar a cabo sin déficit fiscal, gracias al esfuerzo de los vecinos y a la decisión de un gobierno como el de Mauricio Macri que puso como norte el manejo transparente y eficiente de los fondos públicos. Nuestro dogma es que todo peso que ingresa debe impactar, directa o indirectamente en la calidad de vida de los vecinos. Y así lo hemos demostrado durante todos estos años.
Por otro lado, después de cinco años de déficit fiscal primario (entre 2008 y 2012), en 2013 el Gobierno de la Pcia. de Bs. As. equilibró su Presupuesto a costa del deterioro de prestaciones básicas como la salud, educación y asistencia social. Sólo para citar un caso, la provincia gasta en salud apenas un 7% de su presupuesto mientras que la Ciudad destina un 23%. Una realidad muy diferente de la que propicia este Gobierno, que con el esfuerzo de los vecinos y una administración eficiente permitió mantener el superávit en un promedio del 12% de los recursos corrientes durante todo su período de Gobierno (2008/2014).
Para muestra basta un botón. En Barracas, un alumno asiste a una escuela pública de la Ciudad y cruzando el Puente Pueyrredón otro alumno asiste a una escuela también pública pero en Avellaneda. Dichos alumnos, son iguales en términos de nivel socioeconómico, composición familiar y nivel intelectual. El primero, asiste a una escuela que le ofrece inglés en toda la primaria, una computadora personal, almuerzo, merienda y condiciones edilicias propicias. El segundo no tiene nada de eso. Imaginemos ahora a esos mismos niños años después queriendo ingresar a la universidad. No es difícil vaticinar la diferencia de formación entre ambos casos y la diferencia de oportunidades entre un ciudadano y otro.
(*) Ministro de Hacienda GCBA


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