Irán, sospechoso de intentar dotarse de la bomba atómica, siempre alegó que su programa nuclear persigue fines estrictamente civiles. Suministra el combustible necesario para su central civil de Bushehr, en la costa del Golfo, y el futuro parque nuclear local.
El acuerdo concluido en Viena el martes le permite a Teherán reanudar la investigación y desarrollo de las futuras centrifugadoras IR-6 y IR-8, mucho más potentes que las viejas IR-1 que usa para enriquecer uranio. Estas investigaciones se habían suspendido gracias a un acuerdo interino concluido en noviembre de 2013.
Alí Akbar Salehí, jefe de la Organización Iraní de Energía Atómica (OIEA), ya previno que después de la entrada en vigor del acuerdo, Irán comenzaría "rápidamente la investigación en las centrifugadoras IR-8".
El acuerdo estipula que Irán podrá comenzar a fabricar máquinas IR-6 (diez veces más potentes que las IR-1) y las IR-8 (veinte veces más potentes) al cabo de ocho años.
Según Salehi, harán falta "entre ocho y diez años" para poner a punto las nuevas máquinas IR-8.
El uranio enriquecido a altos niveles puede emplearse para la fabricación de una bomba. Irán aceptó limitarlo a menos del 5% durante el período de pausa.
El objetivo de Irán es la obtención de una capacidad de enriquecimiento de 190.000 SWU (unidad de trabajo de separación), como afirmó en julio de 2014 el guía supremo, ayatolá Alí Jamenei. O sea, casi veinte veces la actual.
"Con las IR-1, harán falta 190.000 máquinas para alcanzar esa capacidad, pero con las IR-8, algo más de 9.000. Ésta es la gran diferencia", afirmó un responsable iraní. La planta de enriquecimiento iraní, situada en Natanz, puede contener unas 50.000 máquinas.
Los expertos reconocen que la tecnología iraní está desfasada. "Las IR-1 actualmente en funcionamiento son algo así como los viejos Citroën de los años 30. Son 40 veces menos potentes que una centrifugadora europea", reconoce un experto occidental.
Algunos responsables iraníes, entre ellos el negociador Abas Araghchi, barajaron la posibilidad de disponer en el futuro de una "capacidad de enriquecimiento de 1 millón de SWU", es decir, lo necesario para cinco reactores nucleares de 1.000 megavatios cada uno. "Es un error limitarse a las IR-1", reconoció Behruz Kamalvandi, el portavoz de la OIEA. "No hay ninguna preocupación respecto de la investigación y el desarrollo. Para cada tipo de centrifugadoras, IR-5, IR-6, IR-7, IR-8, luchamos días enteros. Ninguno de nuestros objetivos debería verse afectado", declaró durante las negociaciones.
Pero los opositores al acuerdo -Israel, los republicanos estadounidenses y las monarquías del Golfo- afirman que un aumento de la capacidad permitirá a Irán reducir a tan sólo unas semanas el período para la construcción de armas nucleares.
En el acuerdo, Irán ha aceptado reducir durante diez años el número de sus centrifugadoras IR-1 pasando de más de 19.000 (la mitad de ellas en activo) a unas 6.000. Para tranquilidad de la comunidad internacional, Irán también modificará su reactor de agua pesada de Arak a fin de disminuir la producción de plutonio, otra posible fuente de materia fisible militar.
| Agencia AFP |

Dejá tu comentario