18 de agosto 2011 - 00:00

Los eurobonos le costarían a Alemania E 47.000 M por año

Angela Merkel
Angela Merkel
Por la reacción de ayer en los mercados europeos no hay duda de que la minicumbre entre Francia y Alemania decepcionó a los inversores. Pero los datos del PBI alemán del segundo trimestre y el cuestionamiento a la solvencia francesa podrían mostrarles a la canciller alemana, Angela Merkel, y al presidente francés, Nicolas Sarkozy, que el costo de no ayudar a sus socios periféricos puede ser mayor.

La lectura de los analistas es que una vez más los políticos van por detrás del mercado, y aún no se han convencido de que eso se paga con pérdidas en las Bolsas y más especulación en los títulos de deuda. En París, Merkel y Sarkozy volvieron a perder otra oportunidad para imponer medidas contundentes que eviten la especulación y devuelvan la confianza sobre la eurozona. Ambos no sólo dijeron no a los eurobonos, sino que anunciaron la voluntad de imponer una tasa a las transacciones financieras que podría provocar una fuga de inversores en los mercados europeos.

Para el mercado, el tema de los eurobonos es una cuestión de tiempo. Pero para Merkel, no tanto. Los rechaza porque, tal y como estimó ayer el «think tank» del IFO (Institute for Economic Research at the University of Munich), el costo para las arcas fiscales de Berlín sería de entre 33.000 y 47.000 millones de euros anuales, por el pago de mayores intereses.

El IFO explica que los «eurobonos dan a todos los Estados la posibilidad de financiarse independientemente de su probabilidad de

default a la misma tasa de interés nominal. Al hacerlo, empujan las tasas de interés efectivas de los países, a la par de las probabilidades de default, bajo una tasa nominal común, lo que implica una subvención de los gastos financieros de los países menos solventes».

Vale señalar que a fin de julio, la tasa de los bonos soberanos a 10 años en la eurozona promedió el 4,6%, según el BCE, mientras que para Alemania fue sólo del 2,6%. Italia tuvo que pagar tasa del 5,9%; España, del 6,1%. Mientras que los bonos del Gobierno portugués e irlandés se comercializaban con un rendimiento de alrededor del 11% y los bonos griegos superaron casi el 15%. Esto explica el mayor costo para Alemania en términos de mayores tasas para financiarse con los eurobonos.

Según el IFO, el costo podría ser menor si los países en crisis aplican ajustes y reducen sus deudas. Pero considera que esto es poco probable porque los eurobonos reducirán el incentivo para la consolidación de la eurozona ya que se eliminará el efecto disciplina de la tasa de interés. «Cualquier país más endeudado que el promedio aumenta ligeramente las tasas de interés para los eurobonos, pero esta desventaja afecta a los demás países y no el propio país. Cuanto menor sea el país, menor será la cuota de las consecuencias negativas de la deuda adicional que afecta a ese país y es más fuerte el incentivo a descuidarse y tomar deuda adicional», señala el IFO. Tampoco cree que aplicar un techo a la deuda en eurobonos, en términos del PBI, sea la solución.

Algunos defensores de los eurobonos argumentan que tendrían un mayor reconocimiento para los inversores por la mayor liquidez respecto de los bonos soberanos. Esto alimenta esperanzas de que pueden ser colocados a un interés menor que el promedio actual de las tasas de interés del euro. Pero para el IFO tampoco el efecto liquidez tendrá mayor relevancia.

Tanto Merkel como Sarkozy coincidieron en que los eurobonos sería el final de un camino largo hacia la integración fiscal, cuyas bases sentaron con el anuncio de la creación de un Gobierno económico europeo. Sin embargo, los analistas consideran que cuando los mercados vuelvan a poner a los políticos entre las cuerdas, los eurobonos ya no serán una meta al final de un camino largo, sino una necesidad imperiosa.

Incluso ya en Europa interpretaron que la afirmación de Sarkozy de que «no es el momento de los eurobonos» significa que están más cerca de lo que se cree.

La salida para los PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España) sigue pasando por el default, nuevos rescates o los eurobonos. Merkel se opone tanto al default como a seguir rescatando quebrados, pero sabe que ambas soluciones tienen fuertes impactos en su economía y en su solvencia. Por ende, pareciera que la tercera vía se constituye como la salida.

Dejá tu comentario