3 de febrero 2012 - 00:00

“Los festivales han perdido su esencia”

«Cansado de los viajes» y de «los festivales porque se han convertido en entes comerciales», Horacio Guarany brindará cuatro recitales en el teatro ND/Ateneo.
«Cansado de los viajes» y de «los festivales porque se han convertido en entes comerciales», Horacio Guarany brindará cuatro recitales en el teatro ND/Ateneo.
«Después de 63 años de caminar, es bueno que uno pare y reflexione, que detenga un poco la marcha. Yo he andado por todo el mundo: Rusia, Checoslovaquia, Israel, Australia, Canadá, Estados Unidos. Estoy cansado de viajar pero no de actuar, porque el canto es mi vida». Así arranca la charla con Horacio Guarany; y así explica su ausencia de los festivales folkóricos del verano y su próxima serie de presentaciones en el teatro ND/Ateneo. «Estoy cansado de los viajes; no de las viejas», bromea. «A los festivales ya no los aguanto más. Han perdido su esencia y se han convertido en entes comerciales; se han olvidado de la cultura y de la tradición». Y cierra: «Buenos Aires tiene todo mi respeto porque sigo sintiendo el cariño de la gente, que me saluda, me abraza. Cómo no voy a seguir cantando acá, si están los porteños que me siguen y están tantos provincianos que viven en la ciudad. En algún momento tuve mi despedida del Luna Park, un escenario que me ha dado tantas satisfacciones. Ahora vamos a hacer cuatro recitales en días sábados a partir del 11 de febrero, con pequeños cambios en cada programa, en una sala pequeña y muy bonita como la del ND/Ateneo».

Periodista: Acostumbrado a los grandes escenarios y las convocatorias multitudinarias, ¿cómo imagina estos shows en una sala pequeña?

Horacio Guarany: Esto es como en el amor: me gustan todas, sin importarme que sean flacas, gordas, jóvenes o viejas. O con el vino, que lo tomo por gusto y no porque sea borracho como muchos creen. Me gusta cantar y entonces no importa dónde sea: P.: ¿Mantiene esa costumbre de no ensayar antes de las actuaciones?

H.G.:
En toda mi vida no he ensayado jamás; por qué voy a cambiarlo ahora. Ni cuando actúo ni cuando grabo. Busco músicos que sean buenos profesionales, les paso el tono y chau. Es que si ensayo siento que me estoy llevando las cosas preparadas, que no es espontáneo. Hay gente que vende canciones: las prepara, las arregla. Yo, en cambio, voy a cantar sin pensar en qué tengo que hacer. Y si pasa que me olvido una parte de alguna letra, me la invento en el momento; total, yo soy el autor de las canciones.

P.: ¿Sigue componiendo?

H.G.: Ya no. Tengo más de mil temas. Ahora prefiero escribir sobre cosas que me preocupan. Usted sabe que tengo ya cinco libros editados. Y estoy con otros dos: «Hombre Quo Vadis», que va a publicar Planeta, en el que hablo de lo que nos pasa como seres humanos que seguimos matándonos por dinero, llevando a los jóvenes a la guerra tan absurdamente; y «Mujeres de la vida», sobre esas pobres muchachas que tienen que vender su cuerpo para comer o para mantener a sus hijos. Quizá esto de escribir sobre estas cosas no cambie nada en lo inmediato, pero no puedo ser cómplice callándolo.

Jóvenes maravillosos

P.: Antes hablaba de cómo se han pervertido los festivales y de los artistas que venden canciones. ¿No alienta ninguna esperanza con los jóvenes cantantes del folklore?

H.G.: Claro que sí. Hay de todo y hay jóvenes que son maravillosos. Puedo nombrar a Luciano Pereyra o a Soledad, pero hay muchos más. Y siempre que puedo les doy una mano. Considero que la obligación de los que hemos alcanzado cierta popularidad es alentar a los nuevos. Por eso, cada vez que vi a alguno talentoso los he recomendado en las compañías de discos, para que pudieran grabar. En ese mismo sentido, al lado de mi casa de Luján estoy construyendo un teatro con mi socio Rubén López, que va a dirigir artísticamente Claudio Gallardou. La idea es hacer funciones los fines de semana, de cantantes y también de teatro que tenga que ver con nuestra cultura, con lo criollo sin que sea exclusivamente gauchesco. Y los demás días, vamos a usarlos para probar valores nuevos, para que los chicos puedan estudiar, para impulsar la actividad de la música y la poesía. Los norteamericanos nos han metido el twist, el rock, el boggie boggie. Son músicas buenas, pero para ellos; nosotros tenemos otras y yo quiero ayudar a que los jóvenes se acerquen más a nuestra cultura.

P.: Una apuesta difícil en lo comercial.

H.G.: No estoy pensando en eso. Pero igual, no crea. Hay un montón de pueblos cercanos en los que la gente no se larga a ver cosas a la capital y que podrían sí acercase a este lugar. Además, tenemos que descentralizar. Yo no soy radical, pero me parecía genial aquella idea de Alfonsín de llevar la capital al sur.

Entrevista de Ricardo Salton

Dejá tu comentario