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Los modernos: humor para estar atentos
La delirante verborragia del talentoso dúo que componen Pedro Paiva y el actor cordobés Alejandro Orlando exige estar muy concentrados para absorber el gran caudal informativo que ofrecen.
Hablan tan rápido como Tato Bores, sus canciones son tan delirantes como las de Leo Masliah y cultivan un humor culto -y de alcance popular- que hasta hace algunos años parecía patrimonio exclusivo de Les Luthiers. Sin embargo, ninguna de estas comparaciones da cuenta de la singular comicidad de Los Modernos.
El dúo que componen el uruguayo Pedro Paiva (también autor de los libretos) y el carismático actor cordobés Alejandro Orlando tiene muchos fans en Barcelona, donde ambos artistas residieron tiempo atrás; pero es en Córdoba (punto de origen de sus primeras incursiones artísticas) donde se los trata como auténticas celebridades. A tal punto que el año pasado, el intendente de la Provincia los declaró: «ciudadano ilustre» a Orlando y «huésped de honor» a Paiva.
Al igual que otros espectáculos anteriores, «Fo, el filoso» es presentado como una conferencia con formato de stand up comedy. No es un show participativo, pero genera esa ilusión. Cara a cara con el público los actores debaten y reflexionan sobre los temas más diversos, entre ellos: las malas palabras; el simbolismo del número trece; el espíritu y la materia; los celos; la genética; los refranes; el matrimonio («casarse es humano, divorciarse es divino»); el psicoanálisis; la pereza; el onanismo; las diferencias de género, etcétera.
También echan mano a la mitología griega, a citas filosóficas más o menos tergiversadas, a la etimología de las palabras y a términos científicos que sorprenden al público por estar muy relacionados con su vida cotidiana.
Toda esta información deriva en definiciones ridículas («el reumatismo es la parte dolorosa de la humedad») e historias desopilantes: como la del «Edipo gay» en clave de culebrón venezolano, la del «Arca de Noé» presentada como un crucero de placer o la de «Blancanieves», narrada en «esperan» (idioma que se caracteriza por suprimir las últimas sílabas).
Cualquier amago de didactismo se ve pronto sofocado por inesperados giros lingüísticos, chistes de doble sentido, y diversas tandas de instrucciones («para tener y perder la fe», «para un lavado de cerebro») que encierran una burla a nuestras prácticas sociales.
Paiva y Orlando también cantan en italiano y portugués y transitan con voz melodiosa por todos los ritmos musicales, desde el flamenco al rap, pasando por la cumbia, el bolero y la bossa nova. Conviene aclarar que son muy verborrágicos, y por lo tanto hay que estar muy concentrado para poder absorber el gran caudal informativo que ofrece este show.
Sobre el final dos bises imperdibles (ambos de su show anterior): un sketch sobre las desventuras de Graham Bell con su primer teléfono y el tema musical «La vuelta al mundo en 80 toallas», dedicado a los argentinos que tienen la mala costumbre de llevarse cosas de los hoteles.


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