9 de abril 2013 - 00:00

“Los ojos de Calígula, los labios de Marilyn”

Tres años antes de su llegada al poder, en 1976, Margaret Thatcher se paseó, gozosa, en un tanque en Alemania occidental. La prensa rusa la bautizó en la época la “Dama de Hierro”.
Tres años antes de su llegada al poder, en 1976, Margaret Thatcher se paseó, gozosa, en un tanque en Alemania occidental. La prensa rusa la bautizó en la época la “Dama de Hierro”.
Londres - Margaret Thatcher, apodada la "Dama de Hierro" y figura central de la política británica del siglo XX, era hija de un almacenero y dueña de un carácter intransigente por lo que fue amada y odiada por igual, a medida que enfrentaba a los sindicatos y privatizaba amplios sectores de la industria de su país.

Thatcher murió ayer a los 87 años tras padecer un accidente cerebrovascular. Durante su vida política, algunos la veneraron como una modernizadora que transformó su país mientras otros la acusaron duramente de haber profundizado la brecha entre pobres y ricos.

Entre las imágenes perdurables de su liderazgo en el Reino Unido se destacan, sobre todo, aquellas ligadas al conflicto: enormes confrontaciones policiales con el sindicato minero, el manejo de un tanque de guerra luciendo un pañuelo blanco en su cabeza, y las llamas en Trafalgar Square en medio de revueltas por un impuesto local impopular que finalmente llevó a su caída.

"Esta mujer no va a cambiar", dijo una vez a miembros de su propio Partido Conservador que la instaban a que moderara sus políticas.

Otros que se cruzaron en su camino, particularmente en Europa, fueron víctimas de sus fulminantes ataques verbales, con frecuencia denominados "carterazos", debido a la clásica cartera de cuero negro que siempre portaba.

La rígida y frontal Thatcher, la única mujer primera ministra de Gran Bretaña, llevó a los conservadores a obtener tres victorias electorales, gobernando entre 1979 y 1990, el período continuo más largo en el cargo de un primer ministro británico desde comienzos del siglo XIX.

Junto con el presidente estadounidense Ronald Reagan, Thatcher formó una fuerte alianza contra el comunismo y se vio recompensada con la caída del Muro de Berlín en 1989, aunque le preocupaba el hecho de que una Alemania unificada dominara Europa.

Sus perspectivas radicales y de extrema derecha rompieron el molde de la política británica, cambiando el statu quo de manera tan contundente que incluso gobiernos laboristas posteriores aceptaron muchas de sus medidas. La mujer que se volvió conocida simplemente como "Maggie", transfirió gigantescos sectores de la economía de manos del Estado a propietarios privados.

Sus propias convicciones, fundadas en la competencia, la iniciativa privada, el ahorro y la autosuficiencia, dieron origen a una filosofía política conocida como "thatcherismo". Pero sus duras recetas económicas dejaron a millones de personas sin empleo, alienaron a otros miles y destruyeron ampliamente industrias como la minería.

Su posición combativa, que chocaba con la de sus aliados europeos, y su intolerancia del disenso finalmente la llevaron a perder el poder.

"Una tirana brillante rodeada de mediocridad", fue como la describió el ex primer ministro Harold Macmillan. "Esa condenada mujer", fue el veredicto menos benévolo de Edward Heath, otro primer ministro y antecesor de Thatcher como líder del Partido Conservador.

Adicta al trabajo, pasaba 18 horas al día en actividad, tras las que solía relajarse con un vaso de whisky.

Tras ganar las elecciones el 3 de mayo de 1979, lanzó una serie de reformas sociales y económicas diseñadas para terminar con lo que consideraba un espiral del declive industrial, alzas impositivas y control excesivo por parte del Estado, período del Gobierno laborista que se denominó "invierno del descontento".

Combatir los incrementos salariales generadores de inflación y modernizar la economía implicaba recortar el poder de los sindicatos. Luego de algunos cambios a la ley y una dura huelga de un año que terminó en una derrota para los mineros en 1985, se acabó la posibilidad de los sindicatos de influir en los gobiernos del Reino Unido.

El país se estremeció en 1982, cuando Thatcher decidió enviar una fuerza naval a las islas Malvinas, que la Argentina intentaba recuperar luego de años de ocupación británica. Pese a perder varias embarcaciones, finalmente el Reino Unido logró quedarse con las islas, 74 días después de iniciado el conflicto bélico. Un total de 649 soldados argentinos y 255 británicos murieron en la guerra.

Una encuesta de opinión en 1981 calificaba a Thatcher como la primera ministra británica más rechazada de la historia del país. Pero dos años después, luego de la Guerra de las Malvinas, la mandataria ganó nuevamente el poder en medio de una ola de patriotismo y en 1987, en su tercera victoria electoral consecutiva, obtuvo de nuevo una amplia mayoría en el Parlamento.

Thatcher acompañó una era de "capitalismo popular" que elevó la cantidad de propietarios de hogares en Gran Bretaña al 68% y que convirtió a una de cada cinco personas en accionista.

Lanzó una ola de privatizaciones de monopolios estatales como los servicios de gas, petróleo, acero, teléfonos, aeropuertos y la mismísima aerolínea British Airways, a la que siguieron las ventas a privados de las empresas de electricidad y agua. Pero mientras el thatcherismo avanzaba, el desempleo se duplicó a mediados de la década de 1980, a más de 3 millones de personas, un nivel que no se registraba desde la hambruna de los años 30.

Fue el periódico Pravda del Partido Comunista Soviético el que la apodó la Dama de Hierro, algo que ella parecía disfrutar. No obstante, cuando el líder soviético Mijail Gorbachov llegó al poder, en 1985, Thatcher estableció una fuerte relación de trabajo con él.

Las relaciones de Gran Bretaña con sus vecinos europeos eran tensas debido a la reticencia de Thatcher a apoyar planes para una mayor integración regional.

El expresidente francés François Mitterrand dijo alguna vez que la mandataria británica tenía "los ojos de Calígula y los labios de Marilyn Monroe".

En 1984, un ataque con bomba del Ejército Republicano Irlandés (IRA) impactó en el hotel de Brighton donde se albergaba, y casi provoca la muerte de todo su gabinete. Thatcher resultó ilesa, pero cinco personas murieron y algunos colegas cercanos resultaron gravemente heridos. Pocas horas después del ataque, y según estaba previsto, dio un discurso en la conferencia anual de su partido, prometiendo no ceder en la lucha contra el terrorismo.

También en 1984, la entonces primera ministra y su par chino, Zhao Ziyang, firmaron una declaración bajo la cual Gran Bretaña acordaba entregar Hong Kong a China en 1997, tras 156 años de Gobierno colonial por parte del país europeo.

Luego de once años en el poder, Thatcher padeció una revuelta en su partido. Un nuevo impuesto local, que provocó un fuerte descontento social, contribuyó a su caída.

La controvertida líder padeció una serie de accidentes cerebrovasculares menores a fines de 2001 y en 2002, luego de los cuales redujo sus apariciones públicas. Su deterioro hacia la demencia fue representado en la película ganadora del Oscar "La Dama de Hierro", protagonizada por Meryl Streep.

Agencia Reuters

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