Los precios de los granos en la economía de Trump

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Estados Unidos tomaría una posición proteccionista y China de retaliación. Surgiría una oportunidad para la Argentina.

A juzgar por los primeros indicios, EE.UU. se prepara para llevar adelante una política expansiva en el campo fiscal y proteccionista en el comercio internacional.

La política de Trump se basaría en una suerte proteccionismo mediante aranceles y mayores impuestos sobre las importaciones de China y de otros socios del comercio exterior. Obviamente, el fin es claro y muestra por qué ganó las elecciones. Su prédica apuntó a privilegiar la producción nacional y evitar la competencia foránea para aumentar el empleo (no sólo respecto del trabajo sino a todos los factores de producción).

Vale recordar que en 1930, a fin sortear la crisis mundial, EE.UU. aumentó los aranceles a las importaciones en un promedio de casi un 60% sobre una enorme cantidad de commodities agrícolas y productos manufacturados. A consecuencia de ello, cerca de 60 países tomaron represalias, mediante restricciones a sus importaciones de bienes procedentes de América del Norte.

¿Cuál fue el resultado? La política proteccionista incrementó los precios para los consumidores, adormeció el comercio internacional y profundizó la depresión mundial.

Surgió, así, un fuerte sentimiento nacionalista en contra de EE.UU. que provocó la irrupción de controles de cambio que redujeron el comercio todavía más.

Más recientemente, cuando el presidente Obama estableció un arancel sobre los neumáticos provenientes de China, ésta implementó elevadas tarifas para los componentes de automóviles procedentes de EE.UU.

El caso de China es central. Este país podría cancelar sus pedidos de aviones Boeing, o sus importaciones, habas de soja, de maíz y de automóviles e iPhones, con su consecuente golpe sobre la industria estadounidense. Esta política de represalia se conoce como retaliación.

Cuando campea el proteccionismo, el principio de retaliación es una práctica clásica. El "ojo por ojo" de la Ley del Talión, en tal caso, sería adoptado por el país asiático y muchos otros. Lógico sería esperar que tienda a reemplazar los productos que importan de EE.UU. por otras procedencias. Recordemos que retaliación viene de Talión, mencionado en La Biblia.

La contracara positiva (para nuestro país) es que, por el proteccionismo, probablemente China busque el suministro de commodities como la soja y el maíz en Sudamérica.

La política fiscal expansiva implica el crecimiento del gasto público (mayor déficit fiscal) que lleva a incrementar la tasa de interés y acentuar la salida de fondos del mundo emergente hacia EE.UU.

Así, el dólar tendería a subir respecto de las restantes monedas. Algo que ya se está viendo. Y como sabemos por experiencia, cuando el dólar se fortalece y las tasas de interés aumentan, los precios de los commodities tienden a disminuir.

La realidad es que, desde las elecciones en EE.UU., el dólar se ha revalorizado frente a las divisas de las economías del G-10.

El presente es así. Se presenta un cuadro oscuro. Pocas certezas, muchas incógnitas. Habrá que ver cuán acentuada es la política económica de EE.UU. en el plano fiscal y comercial y su repercusión global.

Una esperanza hay: que los países afectados, con China a la cabeza, miren a nuestro país como gran proveedor de commodities agrícolas.

(*) Economista. Profesor de la Maestría en Agronegocios de la UCEMA

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