19 de abril 2017 - 00:00

Los primeros movimientos

La primera ofensiva norteamericana fue el pasado 7 con los misiles lanzados contra la base de Ash Shairat y posiciones de Bashar al-Ásad, presidente de Siria. Fue un ataque contra un régimen respaldado por Rusia lo que desató las denuncias de Vladímir Putin.

Pocos días después, el ejército norteamericano se posicionó en otro frente: ante las reiteradas pruebas nucleares de Corea del Norte, un grupo naval de la marina de EE.UU. se desplegó en la península de Corea. El régimen de Kim Jong-un lanzó serias advertencias si EE.UU. continúa sus provocaciones.

El tercer capítulo de esta avanzada militar tardó menos de una semana. El Ejército de EE.UU. lanzó, el jueves pasado sobre el este de Afganistán, la bomba no nuclear más potente de su arsenal, la GBU-43/B Massive Ordnance Air Blast Bomb (MOAB), de 10.000 kilos de peso, de los cuales el 80% son explosivos de alta potencia.

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