18 de mayo 2010 - 00:00

LOS PUNTOS CLAVE

El acuerdo suscripto ayer sostiene que Irán «tiene derecho a desarrollar la investigación, la producción y el uso de la energía nuclear con objetivos pacíficos, sin discriminación».

Prevé que ese país entregue a Turquía 1.200 kilos de uranio enriquecido al 3,5% y reciba, en un plazo de un año, combustible nuclear con un nivel del 20% de pureza, capaz de abastecer un reactor con fines científicos.

Pero la desconfianza externa radica en que Irán cuenta con un stock de uranio elaborado en sus dos centrales, Qom y Natanz, que duplica la cantidad involucrada en el acuerdo.

El pacto deberá ser convalidado por Estados Unidos, Rusia y Francia, lo que parece improbable.

Si no hay acuerdo, la Casa Blanca impulsará sanciones en el marco del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, pero para ello debe convencer a China.

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