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Los Salgán le dieron el mejor compás a la muestra marplatense
“Salgán & Salgán: un tango padre-hijo”, de Caroline Neal, es un emocionante seguimiento documental de la relación entre un grande y quien lo sucede, pero que todavía no se siente a la altura como para reemplazarlo.
S. XXI. Una pareja cierra las valijas para irse del país e iniciar nueva vida, más prometedora, en Australia. Es una oportunidad única. Están a punto de salir, cuando la criatura que la niñera de al lado les pidió que cuidaran por un ratito aparece muerta. Y la niñera no aparece. Tal es el planteo de "Melbourne", interesante película de suspenso que sabe provocar la angustia de los espectadores, e impulsarlos a la reflexión moral. "Todos decimos lo que corresponde hacer en ciertas situaciones, pero nadie sabe cómo va a reaccionar si le toca vivir realmente una de esas situaciones. Es la naturaleza humana", comentó después el director, que viene de ganar un primer premio en El Cairo con esta película.
S. XIX. Un capitán danés de paso por la costa patagónica descubre que su querida hija se mandó mudar con un criollo que le arrastraba el ala. Y el hombre se pierde buscándola por los campos infinitos. Tal es el planteo de "Jauja", del argentino Lisandro Alonso que se da el lujo de ostentar a Mortensen como protagonista. Lástima que además de ese lujo sólo tiene campos infinitos y un final pavote.
Por más más buena voluntad que puso el actor, la película es amodorrante. Peor, voluntariamente amodorrante. Es el estilo de Alonso, ya se sabe. En su descargo, diremos que ese estilo está bien trabajado, bien fotografiado y es casi hipnótico. Y que la idea era buena, en sintonía con algunas historias de frontera recopiladas por Guillermo Enrique Hudson y con el borgeano "Guerreros y cautivas" de Edgardo Cozarinsky.
"Me gustó la idea del cuento, como ciertos cuentos daneses de desastres personales. Es básicamente un western existencial argentino-danés, ¿dónde vas a encontrar eso?", justificó Mortensen su participación en la película. Pero lo celebraron más cuando contó que la noche anterior había oído voces: "'Soy el Manco', escuchaba. ¡Era el fantasma del manco Victorio Casa, el jugador marplatense de San Lorenzo!"
Un fiasco, el "Pasolini" de Abel Ferrara visto en la inauguración. Acartonado, recitativo, al menos tiene en su haber unos textos y declaraciones del autor italiano, momentos de actuación realmente pasoliniana a cargo de los históricos Ninetto Davoli y Adriana Asti (que encarna a la madre), la perfecta máscara de Willem Dafoe (que al final no vino) y el canto de María Callas en la escena final. Es tocante pensar que en la misma sala donde se proyectó la película, el Auditorium, estuvieron en 1970 el propio Pier Paolo Pasolini y María Callas.
Quizá por eso los programadores eligieron esta obra para abrir el festival. Pero la mejor del primer día resultó otra: "Salgán & Salgán: un tango padre-hijo", de Caroline Neal, emocionante seguimiento de la relación entre un grande y quien lo sucede pero todavía no se siente a la altura como para reemplazarlo, algo que traspasa el ambiente de la música. "Mi padre era médico, yo quería ser médica, pero temía que nunca iba a alcanzar el nivel de mi padre", contó al público la norteamericana Caroline Neal, muy simpática, que siendo estudiante empezó a bailar tango en Nueva York ("hasta seis noches por semana") y en un festival de tango en Londres conoció a un porteño que la trajo a vivir en Buenos Aires, le dio una hija y le cambió el destino.
Justo el sábado Neal cumplía años, pero no hubiera sido un regalo, sino justicia, que ésta fuera la película de apertura. Es más, ya habría que pensar en "Salgán & Salgán" como candidata argentina al mejor documental para los Oscar del 2016. Lo tiene todo: encanto, sugestión, buena música, buen armado, hermosos personajes, identidad y posibilidad de identificación, y hasta un bonus regocijante: en cierto momento la hija de Neal, una mocosita muy despabilada, ¡le enseña a tocar el piano a Salgán, que se deja llevar la mano como un manso abuelo! En fin, ésta fue la primera joya que apareció en el festival. Esperemos otras.
(*) Enviado especial


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