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Los zares del espacio virtual auspician el arte
Las galerias virtuales crecen en visitas y ventas en el mundo, contradiciendo una vez más aquel invento de Bill Gates, que intentó sin éxito suplir las obras con el invento de paneles donde se proyectaban imágenes de cualquier cuadro que uno quisiera tener.
La primera sede física dedicada al arte del gigante de los buscadores virtuales abrió sus puertas en diciembre, a pocas cuadras de la Ópera Garnier, en un lujoso local de 340 m2, al lado de la sede de la compañía en la capital francesa. Se suma a la apertura de este espacio, la puesta en marcha del proyecto "Lab", que profundizará lo que la compañía ya lleva haciendo desde 2011: digitalizar las obras de 400 centros de arte e instituciones culturales pertenecientes a cincuenta países, en lo que se llamaba el "Google Open Gallery Paddles On ", que ya digitalizó 57.000 obras, y que culminará en una venta de arte digital creada por Tumblr y la casa de subastas Phillips de Pury.
Laurent Gaveau, director del proyecto, dice que "es lógico" que una empresa dedicada a la innovación tecnológica responda a lo que define como "la demanda creciente de los internautas por los contenidos artísticos". Algo similar argumentan otros ejecutivos del rubro, quienes ven una natural alianza entre Internet y el mundo del arte. "Los avances tecnológicos han transformado todos los aspectos de nuestra cultura, por lo que tiene sentido que la confluencia en actividades que se da entre la tecnología y las artes crezca, y las compañías han visto el enorme potencial que existe en ese terreno", desde el punto de vista de Janet Bishop, conservadora del Museo de Arte Moderno de San Francisco (SFMOMA).
Cerrado por reformas hasta 2017, este centro acaba de dirigir un lujoso programa de arte contemporáneo, que se expone en las calles de Los Altos, en el corazón de Silicon Valley. El museo encargó a nueve figuras de prestigio en el mundo una serie de proyectos inspirados en la vida diaria de la comunidad residencial que circunda a la meca del mundo digital. "Silicon Valley es conocido por muchas cosas, pero no por la cultura. Nuestro programa ha cubierto este vacío", añade Bishop.
El proyecto habría contado con el apoyo económico de un misterioso grupo de inversión llamado Passerelle, detrás del que se encontraría, según "The Wall Street Journal", uno de los fundadores de Google, Sergey Brin.
En el otro extremo de esta forma de asociarse al arte, Bill Gates, que intentara con casi ningún éxito hace ya tiempo suplir las obras de arte con el invento de paneles donde se proyectaban imágenes de cualquier cuadro que uno quisiera tener, acaso sin darse cuenta de que la fuerza de una obra de arte es imposible de reemplazar aun por su propia imagen proyectada.
El exitoso empresario dice no entender el pensamiento de las empresas que invierten en proyectos de arte, y opta por apoyar investigaciones vinculadas a la salud.
Mas allá de las divergencias ocasionales aceca del auspicio o no de proyectos artísticos, el rol protagónico de las redes sociales en la comercialización específica de obras no es una novedad: millones de imágenes de obras, anuncios de exposiciones y agendas de Museos atraviesan diariamente el cyberespacio, donde los potenciales compradores pueden verlos, elegir y hasta adquirirlos sin moverse de su casa.
Esto último no es lo que ocurre con más frecuencia, ya que al interés de la imagen vista en la computadora o el teléfono suele provocar un mayor interés por ver la pieza real, visitar la exposición, galería o taller. El contexto del multimedia también ha impreso a las operaciones privadas de arte una velocidad inusitada, y está avanzando en el rubro de los remates, ya que lleva a las grandes casas de subastas a incrementar las ventas online en sus calendarios anuales.


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