11 de agosto 2010 - 00:00

Lucha Rusia para que el fuego no alcance dos centrales atómicas

Bomberos combaten a pie el avance del fuego en un bosque de Noginsk. Además, 42 aviones están aplicados a lanzar agua desde el aire. El hombre fuerte de Rusia y primer ministro, Vladimir Putin, sobreactuó comandando una de las naves y dando órdenes a los rescatistas.
Bomberos combaten a pie el avance del fuego en un bosque de Noginsk. Además, 42 aviones están aplicados a lanzar agua desde el aire. El hombre fuerte de Rusia y primer ministro, Vladimir Putin, sobreactuó comandando una de las naves y dando órdenes a los rescatistas.
Moscú - La capital de Rusia respiraba un poco mejor ayer gracias a la disipación parcial del humo, pero el país seguía librando una batalla encarnizada para impedir que los incendios forestales que desde hace dos semanas devastan el país alcancen dos centros nucleares.

El primer ministro y hombre fuerte del país, Vladimir Putin, fiel a su imagen de hombre de acción, fue filmado en el asiento del copiloto en un bombardero de agua, apagando dos incendios cerca de Ryazan (200 kilómetros al sudeste de Moscú). Luego de algunas «instrucciones relámpago», Putin «dirigió tanto la toma de agua como el vertido sobre los bosques en llamas», celebró la agencia Ria Novosti.

Dos miembros de las fuerzas armadas rusas murieron el lunes mientras luchaban contra el fuego que amenazaba el mayor centro de investigación nuclear en Sarov, en la región central de Nizhni Novgorod, donde se construyó la primera bomba nuclear soviética.

Entre tanto, funcionarios dijeron que se había declarado un foco de incendio cerca del pueblo de Snezhinsk, en los Urales, donde se encuentra uno de los principales centros de investigación nuclear.

Luego de casi dos semanas de incendios forestales que se cobraron, al menos por vía directa, 54 vidas y destruyeron dos bases militares cerca de Moscú, las autoridades afirmaron progresar en la batalla contra el fuego, que se seguía extendiendo sobre una superficie de 175.000 hectáreas del territorio ruso.

«Se puede observar una dinámica positiva en la extinción de los incendios», dijo el jefe del Centro Nacional de Situaciones de Crisis, Vladimir Stepanov.

La humareda de los incendios de la vegetación de zonas cenagosas que volvieron irrespirable la atmósfera en Moscú parecía disiparse un poco, pero las autoridades advirtieron que podía haber otras y que la calidad del aire seguía siendo peligrosa. De hecho, el lunes fue reportado que las morgues estaban colapsadas y que se había duplicado la cantidad de muertes con respecto a un día normal.

La concentración de monóxido de carbono en Moscú era 1,4 vez superior ayer al máximo previsto por las normas de seguridad, según fuentes oficiales, cifra que llegó a multiplicarse por 6,6 el sábado (y 2,2 el lunes).

El alcalde de la capital, Yuri Luzhkov, que volvió a regañadientes de unas cuestionadas vacaciones, dijo que los llamados de auxilio habían aumentado en un 20% en junio, tras reunirse con Putin.

Luzhkov se negaba inicialmente a cortar sus vacaciones. «Usted hizo lo correcto al volver de sus vacaciones. Lo hizo a tiempo», le dijo Putin, admonitorio.

Las autoridades rechazaron las críticas por su falta de preparación para enfrentar la ola de calor, que los meteorólogos han calificado como la peor en mil años de historia rusa.

«Si nos hubiéramos preparado 10 años antes no podríamos haber hecho nada», dijo el presidente Dimitri Medvédev el lunes, durante una visita a las regiones afectadas.

Agencias AFP y DPA

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