27 de julio 2010 - 00:00

Lucy y Jorge Orta: un arte en alerta por la humanidad

Parte de la instalación «Aldea Antártica», de Lucy y Jorge Orta (ella inglesa, él rosarino), artistas provocadores y activistas frente a problemas de hoy, como el agotamiento del agua potable.
Parte de la instalación «Aldea Antártica», de Lucy y Jorge Orta (ella inglesa, él rosarino), artistas provocadores y activistas frente a problemas de hoy, como el agotamiento del agua potable.
En el contexto de la 7a. edición del Festival Internacional de Artes Visuales LEté des Arts en Auxois-Morvan, Montbard, Francia, se presenta la instalación «Antarctic Village - No Borders», de Lucy y Jorge Orta, artistas provocadores y activistas frente a los problemas de hoy.

En «Aldea Antártica», reflexionan sobre el concepto de migración, el territorio y sus límites, un proyecto en el que estuvieron comprometidos desde comienzos de los años 90. La propuesta está integrada por carpas, bolsas de dormir, banderas e inscripciones serigrafiadas de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948. La instalación, concebida como un espacio simbólico, había sido presentada anteriormente en la Península Antártica, en las cercanías de la base científica Marambio.

Entre las últimas exposiciones de la pareja, se destaca la realizada en la Galería Continua de San Gimignano, Italia, uno de los lugares paradigmáticos entre Milán y Florencia. Presentaron algunas de sus obras en las que plantearon el diálogo entre ética y estética vinculado a temas cruciales como el hábitat, el nomadismo, la diversidad de comunidades.

En otra propuesta, «Fallujah», se refirieron a las atrocidades de la guerra en Irak, y «Orta Water», sobre la inminente crisis del agua. «Drink Water» fue una instalación acompañada con una serie de proyectos públicos en la Fundación Bevilacqua La Masa, en la Plaza San Marco. En esa ciudad, más que en ningún otro lugar del mundo, se tiene conciencia del futuro problema ecológico: el agua. La pareja Orta, que comparte un compromiso de vida y de creación, imagina el día en que será necesario depurar y distribuir el agua del Gran Canal. Se propusieron comunicar a través del hecho artístico el posible estado de emergencia generado por el agotamiento del recurso natural más importante.

Transformaron cada galería de la Fundación veneciana en un espacio metafórico que incluía objetos, esculturas, textos y sonidos vinculados a la creciente inquietud por la distribución y purificación del agua; y cada día un convoy de unidades móviles navegaba los canales y la laguna de Venecia purificando y distribuyendo agua.

La propuesta incluyó equipos de distribución del agua potable y triciclos motorizados. El título del conjunto, «Drink-water», es la traducción de Bevilacqua, el nombre del centro cultural donde esta instalación singular tuvo lugar (en uno de los vértices de la Plaza San Marco). Los artistas plantearon el problema del agua de modo tangible para incrementar el cambio de conducta de los consumidores.

Una vez más, Lucy y Jorge Orta pusieron en práctica algo que los caracteriza: la movilización colectiva de actores ajenos al sistema del arte. En esa ocasión fueron químicos, diseñadores, economistas y teóricos de la causa ecológica.

Lucy, inglesa, (1966) se graduó en la Nottingham Trent University (1989). Interesada por las nuevas tecnologías e innovaciones vinculadas a lo textil, se integró a la Maison de la Mode en París, donde diseñadores y artistas exploran posibilidades en el diseño experimental. Sus propuestas surgen de los problemas económicos y políticos actuales. Así, en 1992, creó su ropa-refugio, a la manera de una arquitectura corporal que diera respuesta al desasosiego frente a un entorno hostil. Realizó obras como «Arquitectura con alma», objetos que respondían a una visión crítica de las áreas más sensibles de la sociedad señalando la necesidad de cambio y sugiriendo alternativas. En su trabajo «Nexus Architecture» un número de personas vestían trajes conectados unos a los otros, formando estructuras modulares que se relacionaban con el concepto de vínculo social.

El rosarino Jorge Orta (1953), estudió arquitectura y bellas artes. Desde los años 80 cuando se instaló en París, comenzó a experimentar con proyecciones de imágenes a gran escala, en colaboración con distintas ciudades confrontando signos e imágenes para iluminar espacios míticos. Una de sus intervenciones fue «Huellas sobre los Andes en el Macchu Picchu», en la que evocó el pasado indígena y el hispánico, rescatando la fuerza política y económica de los imperios americanos y europeos de ese entonces.

Al recobrar mitos, símbolos rituales, tradiciones sacras y valores populares, Orta puso el acento en la creatividad del hombre para confrontarla con quienes la disminuyen y retacean desde los centros de poder que no se preocupan por la cultura.

Lucy y Jorge Orta expusieron en la Tirana Biennale 3, Albania, su obra «Sweet Taboos» (2005); y en la Bienal de Valencia en España (2003). En el 2006 participaron en la IX Bienal de la Habana, Cuba, y presentaron «Orta Water 03», en la sede de Beijing (China) de la Galería Continua; y también «This is America!», en el Centraal Museum de Utrecht, Holanda.

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