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Lula calla y su gabinete sufre una seria crisis
Luiz Inácio Lula da Silva
«Mi renuncia no es un problema para Brasil ni para la República. Lo que no puedo admitir es que transformen el Programa en un monstruo político único en el planeta», aseguró Vannuchi en su entrevista al diario paulista.
Creación
El Programa prevé, entre otras cosas, la creación de una comisión para investigar a torturadores de la dictadura ya amnistiados en 1979; la legalización del aborto y del matrimonio homosexual; la fiscalización de las investigaciones con biotecnología; la desmonopolización de los medios de comunicación y hasta trabas para limitar el desalojo de campesinos que invaden campos privados.
El punto que más debate encendió es el que atañe a los militares. Sectores conservadores quieren que también sean sometidos a investigación guerrilleros de izquierda, algunos de ellos funcionarios del Gobierno, como la jefa de la Casa Civil y candidata presidencial Dilma Rousseff. Vannuchi rechazó ayer la teoría de los «dos demonios», y recordó que los guerrilleros ya fueron «torturados o desaparecidos».
El programa de Derechos Humanos fue decretado por Lula da Silva el 21 de diciembre pasado, y desde entonces cada día recibe nuevas críticas. Según trascendidos de prensa, el mandatario prometió ante la presión militar revisar el decreto y corregirlo a su regreso de las vacaciones. «El presidente Lula es constructor de caminos de medio término. Pero, si no es posible, no puedo permanecer», aseguró el titular de Derechos Humanos.
Agencia EFE


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